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	<title>ARCHIVO MIGUEL BAKUNIN</title>
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	<description>Recopilación de documentos de Bakunin en español.</description>
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		<title>ARCHIVO MIGUEL BAKUNIN</title>
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		<title>Carta a los Internacionales de Bolonia</title>
		<link>http://miguelbakunin.wordpress.com/2009/03/06/carta-a-las-internacionales-de-bolonia/</link>
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		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 02:25:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>

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		<description><![CDATA[En el Consejo general se acaba de declarar la guerra. Pero ello no debe preocuparnos, queridos amigos, pues la existencia, la fuerza y la unidad real de la Internacional no se verán afectadas, porque su unidad no viene de arriba, de un dogma teórico uniforme impuesto a la masa del proletariado, ni de un gobierno [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=119&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">En el Consejo general se acaba de declarar la guerra. Pero ello no debe preocuparnos, queridos amigos, pues la existencia, la fuerza y la unidad real de la Internacional no se verán afectadas, porque su unidad no viene de arriba, de un dogma teórico uniforme impuesto a la masa del proletariado, ni de un gobierno más o menos dictatorial como el que el Congreso de los obreros mazzinianos acaba de instaurar en Roma; <em>viene de abajo: reside en la identidad de la situación material de los sufrimientos, de las necesidades y de las aspiraciones reales del proletariado de todos los países</em>; la fuerza de la Internacional no reside en absoluto en Londres; <em>reside en [la] libre federación de las secciones obreras autónomas de todos los países</em> y en la organización de abajo arriba de la solidaridad práctica entre ellas. Estos son los principios que defendemos hoy contra las usurpaciones y contra las veleidades dictatoriales de Londres, que si pudiesen triunfar, matarían, con toda certeza, a la Internacional.<span id="more-119"></span></p>
<p style="text-align:justify;">Un Consejo general de la Internacional, resida en Londres o en otra parte, sólo es soportable, sólo es posible, si se limita a estar investido en los modestos atributos de una Oficina Central de correspondencia. Esta es también, aproximadamente, la única función que le asignan nuestros estatutos generales. Pero desde el momento mismo en que pretende convertirse en un gobierno real, se transforma en una rareza, en una monstruosidad, en una absoluta imposibilidad. Imaginad una especie de monarca universal, colectivo, que imponga su ley, su pensamiento, su movimiento, su vida, a los proletarios de todos los países, reducidos a un estado de miseria. Sería una parodia ridícula del ambicioso sueño de César, de Carlos V, de Napoleón, bajo la forma de una dictadura universal, socialista y republicana. Sería el tiro de gracia contra la vida espontánea de las demás secciones, la muerte de la Internacional.<!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">Estos doctrinarios y estos autoritarios, desde Mazzini hasta Marx, confunden siempre la uniformidad con la unidad, la unidad formal dogmática y gubernamental con la unidad viva y real, que sólo puede resultar del más libre desarrollo de todas las individualidades y de todas las colectividades y de la alianza federativa y absolutamente libre, sobre la base de sus intereses propios y de sus propias necesidades, de las asociaciones obreras en las comunas, y más allá de las comunas, de las comunas en las regiones, de las regiones en las naciones y de las naciones en la grande y fraternal Unión Internacional Humana, organizada federativamente a partir de la libertad, sobre la base del trabajo solidario de todos y de la más competa igualdad económica y social.</p>
<p style="text-align:justify;">Este es el programa, el auténtico programa de la Internacional, que oponemos al nuevo programa dictatorial de Londres. Nosotros, es decir, la Confederación de las secciones del Jura, a la cual pertenezco. No estamos solos: la inmensa mayoría, casi podríamos decir la totalidad, de los internacionalistas franceses, belgas, españoles  espero que también los italianos -hemos recibido ya la adhesión de varias secciones italianas y estamos seguros de la vuestra-, en una palabra, todo el mundo latino está con nosotros. Los obreros ingleses y americanos tienen un sentimiento de la independencia demasiado fuerte y la costumbre de la acción y de la vida demasiado espontánea para preocuparse, o tan siquiera por tomar nota, de las pretensiones bismarckianas del Consejo general, que ni siquiera osa anunciárselas. Tan sólo el mundo tudesco se somete con esta pasión a la disciplina o la servidumbre voluntaria que hoy les distingue. El pensamiento que desgraciadamente prevalece en el seno del Consejo general es un pensamiento exclusivamente alemán.  Representado sobre todo por Marx -un judío alemán, un hombre muy inteligente, muy erudito, un socialista convencido que ha prestado grandes servicios a la Internacional, pero, al mismo [tiempo] muy vanidoso, muy ambicioso, intrigante como buen judío que es- este pensamiento, digo,  representado por Marx, el jefe de los comunistas autoritarios de Alemania, por su amigo Engels, un hombre igualmente muy inteligente, secretario del Consejo general para Italia y España, y por otros miembros alemanes del Consejo general, menos inteligentes, pero no menos intrigantes ni menos fanáticamente entregados a su dictador-mesías Marx -este pensamiento se lo inspira un sentimiento racial-. Es el pangermanismo que, aprovechándose de los recientes triunfos del absolutismo militar prusiano; es el pensamiento omnidevorador y omniabsorbente de Bismarck, el pensamiento del Estado pangermánico, que pretende someter a toda Europa al dominio de la raza alemana, a la que creen destinada a regenerar el mundo; es este pensamiento liberticida y mortal para la raza latina y para la raza eslava el que hoy trata de apoderarse de la dirección absoluta de la Internacional. Frente a esta monstruosa pretensión del pangermanismo, debemos oponer la alianza de la raza latina y de la raza eslava, no con este monstruoso Imperio de todas las Rusias, que no es otra cosa que una especie de Imperio alemán impuesto a las poblaciones eslavas por el látigo tártaro, no con esa monstruosidad llamada paneslavismo y que no sería otra cosa que el triunfo y la dominación de este látigo en Europa; sino con la alianza de la revolución económica y social de los latinos con la revolución económica y social de los eslavos, revolución que, fundada en la emancipación económica de las masas populares y que, tomando como base de su organización la autonomía de las asociaciones obreras, de las comunas, de las regiones y de las naciones, libremente federadas, fundará un nuevo mundo internacional sobre las ruinas de todos los Estados, un mundo que, teniendo como base material la igualdad, como alma la libertad, como objeto la acción del trabajo, y como espíritu la ciencia, constituirá el triunfo de la humanidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta alianza latino-eslava no hará en absoluto la guerra al proletariado de Alemania, actualmente y por desgracia descarriado por culpa de sus jefes. Regla general: nunca son las masas populares las que crean la vanidad y la ambición nacional, siempre son sus jefes que la explotan y que naturalmente están muy interesados en extender los límites del mundo a su lucrativa explotación. Por consiguiente, lejos de hacerle la guerra, la alianza latino-eslava tratará, al contrario, de reforzar y multiplicar los vínculos de la más estrecha solidaridad con el proletariado de Alemania, tratando de inculcar en su seno, mediante una ardiente propaganda, este principio, esta pasión por la libertad que, derribando todo el tinglado artificial del nuevo despotismo que sus jefes actuales querrían montar sobre sus espaldas excesivamente habituadas a la servidumbre, es la única que puede darles y garantizarles lo que buscan y lo que quiere apasionadamente el proletariado de todos los países: una existencia humana.</p>
<p style="text-align:justify;">Vuelvo al Congreso General de Londres. Sus actuales pretensiones son tanto más ridículas y absurdas cuanto que su composición y su constitución, totalmente irregulares y exclusivamente provisionales, habrían debido inspirarle sentimientos mucho más modestos. Aún sería comprensible que se arrogase este derecho, siempre inicuo y liberticida a mi entender, menos en caso de guerra, el derecho de imponerle sus leyes a todos los grupos nacionales de la Internacional, si realmente fuese el representante de dichos grupos. Pero para ello sería necesario que estuviese compuesto por delegados nombrados y renovados por la elección anual o bianual de dichos grupos. Sería necesario que cada país estuviese representado al menos por dos delegados, especialmente elegidos por el Congreso Nacional de todas las secciones. En este caso habría sido preciso que cada grupo nacional hiciese un desembolso de cuatro y seis mil francos por año, pues la vida en Londres es más cara que en otras partes. En parte debido a esta consideración, y en gran parte, también, a causa de la poca importancia que desde un principio se dio a la misión y a la modesta función que le asignaban los estatutos  generales, el resultado fue que a partir del primer Congreso de la Internacional de Ginebra (1866), el Congreso Lausana (1867), el de Bruselas (1868), y el último Congreso de Basilea (1869), consideraron que era más cómodo dejar que continuase provisionalmente la existencia del mismo Consejo general, concediéndole el derecho de integrar nuevos miembros para no tener que renovarlo anualmente. De modo que, con muy pocas excepciones, desde que existe la Internacional, el Consejo general es el mismo que antes del Congreso de Ginebra se llamaba Consejo general o Comité central provisional, y que sólo adoptó el título definitivo de Consejo general después de la votación de este Congreso. En su inmensa mayoría, está compuesto por alemanes e ingleses. Las demás naciones están pobremente representadas, a veces por algunos nacionales que están en Londres y que tienen la suerte de no disgustar a Marx y Cía. y en su defecto, por individuos de una sección diferente, pero en la mayoría de casos, por alemanes. De este modo, actualmente, Italia y España están representadas por Engels, un alemán, América por Eccarius, alemán; Rusia por Marx<strong> </strong>[1], judío alemán, lo cual es simplemente ridículo. Para representar a Francia, y desdeñando, por ejemplo, a un Bergeret, que redacta en Londres el <em>Qui vive! </em>Y otros tantos representantes enérgicos, decididos e inteligentes de la Comuna o antiguos miembros de la Internacional francesa, han optado por Serraillier, una nulidad que ni siquiera formaba parte de la Internacional; y ello debido a que todos los franceses serios, celosos de su dignidad y de su independencia, no han querido, no han sabido someterse a Marx, mientras que Serraillier, deseoso de llegar a ser, mejor dicho, de parecer, alguien importante, en las barbas de sus compatriotas más serios, se ha subordinado voluntariamente  la dictadura del judío alemán.</p>
<p style="text-align:justify;">Pues en realidad es la camarilla alemana la que domina y la que hace todo en el Consejo general. Sus miembros ingleses, como insulares e ingleses que son, ignoran al continente y sólo se preocupan de la organización de las masas obreras de su propio país. Todo lo que se hacía en el Consejo general lo hacían exclusivamente los alemanes bajo la dirección única de Marx.</p>
<p style="text-align:justify;">Por otra parte, hasta septiembre de 1871, la acción del Consejo general, desde el punto propiamente internacional, ha sido totalmente nula, tan nula que ni siquiera ha cumplido las obligaciones que le había impuesto el Congreso; como por ejemplo, las circulares que tenía que publicar cada mes sobre la situación general de la Internacional y que nunca han sido publicadas. Para ello hay muchas razones. En primer lugar, el Consejo general ha sido siempre muy pobre. Nosotros, que conocemos perfectamente el estado de las finanzas de la Internacional, nos hemos reído siempre cuando leímos, en los periódicos oficiales y oficiosos de los diferentes países, que Londres envía inmensas suma a todas partes para fomentar la revolución. El hecho es que el Consejo general ha estado siempre en una situación financiera excesivamente miserable. No lo habría estado si las secciones que se encuentran bajo la bandera de la Internacional en todos los países le hubiesen enviado regularmente los 1º céntimos por miembro que ordenan los estatutos. La mayoría de las secciones no lo ha hecho hasta ahora.</p>
<p style="text-align:justify;">La segunda causa de la inacción del Consejo general fue ésta: hasta 1871 no se dio la posibilidad de establecer en su seno el dominio alemán. Las secciones francesas y belgas, y parcialmente las de Suiza francesa que dominaban en el Congreso estaban demasiado orgullosas, eran demasiado celosas de su independencia para someterse a la dictadura de una secta alemana. Los delegados de las sociedades obreras de Alemania y de la Suiza alemana solamente empezaron a tomar parte en las discusiones de los Congresos de la Internacional a partir de 1869. Se presentaron por vez primera en número considerable en el último Congreso de Basilea (septiembre de 1869), tras haberse constituido previamente en Partido de la democracia socialista pangermánica, bajo la inspiración directa y la dirección indirecta de Marx, quien, residiendo en Londres, se hacía y se hace todavía representar en el seno del proletariado en tanto de la Alemania propiamente dicha como de Austria, principalmente por su discípulo Liebknecht [2], y por otros muchos partidarios fanáticos, la mayoría de los cuales son también judíos.</p>
<p style="text-align:justify;">Los judíos constituyen hoy en Alemania una verdadera fuerza. Judío él mismo, Marx tiene a su alrededor, tanto en Londres como en Francia y en muchos otros países, sobre todo en Alemania, una multitud de pequeños judíos, más o menos inteligentes y eruditos, que viven principalmente de su inteligencia y que venden al detalle sus ideas. Reservándose para sí mismo el monopolio de la gran política, iba a decir de la gran intriga, les deja gustosamente el lado más pequeño, sucio, miserable, y hay que decir que, a este respecto, siempre obedientes a sus órdenes, a su alta dirección, le rinden grandes servicios: inquietos, nerviosos, curiosos, indiscretos, charlatanes, bulliciosos, intrigantes, explotadores, como todos los judíos, agentes comerciales, escritores políticos, periodistas, agentes literarios en una palabra, al mismo tiempo que agentes financieros, se han apoderado de toda la prensa de Alemania, empezando por los periódicos monárquicos más absolutistas y terminando en los periódicos absolutistas radicales y socialistas, y desde hace tiempo reinan en el mundo del dinero y de las grandes especulaciones financieras y comerciales: con un pie en la Banca y en los últimos tiempos, con el otro en el socialismo, asientan sus posaderas en la literatura cotidiana de Alemania&#8230; Ya podéis imaginaros la nauseabunda literatura que se escribe de este modo.</p>
<p style="text-align:justify;">Pues bien, todo este mundo judío que forma una sola secta explotadora, una especie de pueblo-sanguijuela, un parásito colectivo devorador y que se organiza por sí mismo no sólo a través de las fronteras de los diferentes Estados, sino también a través de las diferentes opiniones políticas, este mundo está actualmente, en gran parte, a disposición de Marx, por un lado, y de los Rothschild, por otro. Sé que los Rothschild, con todo lo reaccionarios que son, que tienen que ser por fuerza, aprecian mucho los méritos del comunista Marx; y que, a su vez, el comunista Marx se siente invenciblemente atraído, con una fuerza instintiva y una admiración respetuosa, por el genio financiero de los Rothschild. Los une la solidaridad judía, esa solidaridad tan poderosa que se arrastra a través de la historia.</p>
<p style="text-align:justify;">Esto puede parecer extraño. ¿Qué puede haber en común entre el socialismo y la Gran Bretaña? ¡Ah!, es que el socialismo autoritario, el comunismo de Marx quiere la poderosa centralización del Estado, y allí donde hay centralización del Estado se requiere necesariamente una Banca Central del Estado,  y allí donde existe una banca central de este tipo, los judíos están seguros de no morir de frío ni de hambre. Pues bien, la idea fundamental del Partido de la democracia socialista alemana es la creación de un inmenso Estado pangermánico supuestamente popular, republicano y socialista, de un Estado que englobe la totalidad de Austria, incluidos los eslavos, Holanda, una parte de Bélgica una parte de Suiza, por lo menos, y todo Escandinava. Una vez englobado todo esto, naturalmente y necesariamente acabará englobando todo lo demás. La influencia desmoralizadora de este partido se hizo sentir hace un año en Austria  se hace sentir ahora en Suiza.</p>
<p style="text-align:justify;">En 1868, se produjo en el seno del proletariado de Austria un magnífico movimiento espontáneo. En sus asambleas populares, los obreros de Viena y de muchas otras grandes ciudades de Austria habían proclamado resueltamente que, al estar compuestos de razas diferentes, alemanes, eslavos, magiares, italianos, no querían ni podían levantar una bandera nacional única, dejando a cada país el desarrollo absolutamente libre de su nacionalidad particular, derecho natural tan sagrado como puede serlo la propia individualidad de cada hombre. La única bandera que querían levantar en común era la bandera de la emancipación de los trabajadores, la bandera de la revolución social, la bandera de la fraternidad humana, que deberían ondear sobre las ruinas de todas las patrias <em>políticas</em>, es decir, de las patrias constituidas en Estados supuestamente nacionales separados orgullosamente, celosamente, ambiciosamente, en una palabra, <em>burguesmente</em> (siendo el Estado una simple forma de organizar la explotación del proletariado a favor de la burguesía), y siendo la patria política, en vez de la patria de las masas populares, la de las clases explotadoras y privilegiadas. La patria del pueblo es una cosa natural, no artificial, y su base principal, real, reside en la comuna. Esta es la causa de que Mazzini, que es un teólogo y un burgués, haya atacado con tanta furia el programa de la Comuna de París, y la causa de que el general Garibaldi, cuyo corazón bate al unísono con el corazón del pueblo y que posee la intuición de los grandes instintos y de los grandes hechos populares, se haya declarado a favor de la Comuna de París y a favor de la Internacional, contra Mazzini.</p>
<p style="text-align:justify;">Por consiguiente, en una asamblea popular inmensa, los obreros de Viena habían rechazado solemnemente, y unánimemente, todas las propuestas pangermánicas  y patrióticas de los demócratas burgueses alemanes, y habían votado una llamada fraternidad y alianza íntima a todos los trabajadores revolucionarios socialistas de Europa y el mundo. Habían adivinado instintivamente el programa de la Internacional.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero desde el otoño de 1868, los jefes, los propagadores y los agitadores, en su mayoría judíos, del Partido de la Democracia Socialista, que acababa de formarse, siempre bajo la inspiración de Marx, en el Norte de Alemania, empezaron a ganar para su causa a los judíos de Austria, y juntos se pusieron a magnetizar, a sermonear, a engañar a los obreros alemanes de Austria.  No trabajaron en vano. Hace uno o dos meses, los mismos obreros alemanes de Viena, reunidos de nuevo en una gran asamblea popular y ya organizados según el programa y bajo la dirección de los jefes del Partido de la Democracia Socialista, han traducido, bajo una inspiración exclusivamente tudesca, su cosmopolitismo en pangermanismo, se ha declarado partidarios de la gran patria alemana, es decir, del Estado pangermánico supuestamente popular, del que esperan estúpidamente la emancipación del proletariado, como sui un gran Estado pudiese tener otra misión que la de someter al proletariado.</p>
<p style="text-align:justify;">Examinaremos esta cuestión otra vez, queridos amigos. Mientras tanto, comprenderéis que esta nueva resolución ha tenido como consecuencia lógica la separación de todos los obreros no alemanes de Austria del movimiento del proletariado.</p>
<p style="text-align:justify;">En Suiza, sobre too en Zurcí y en Basilea, y siempre bajo la influencia directa y en nombre de los principios de ese mismo programa de la Democracia Socialista tudesca, ¿qué reivindican los obreros de los cantones alemanes? La abolición del sistema federal y la transformación de la Federación suiza, garantía de la libertad suiza, en una  centralización única del Estado. ¿Sabéis lo que esto significa? Es el comienzo de la absorción, de la conquista de Suiza, por lo menos de su parte alemana, por parte de Alemania; pero no solamente de la Suiza  alemana, sino de toda la Suiza, pues las reformas que se están preparando y discutiendo ahora, caso de triunfar, tendrán como consecuencia inevitable, la de subordinar absolutamente a los suizos italianos y franceses a la dirección, al gobierno y a la administración exclusiva de los suizos alemanes, y más tarde, a través de éstos, a los prusianos, y todo ello para mayor gloria de los judíos alemanes y suizos que engordarán con todos estos chanchillos&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">Tal es el espíritu de los delegados del Partido de la Democracia Socialista de Alemania, de Austria y de la Suiza alemana, trataron de hacer prevalecer en el Congreso de Basilea de septiembre de 1869 [3]<strong> </strong>al que llegaron en gran número y en el que fueron apoyados unánimemente por todos los delegados del Consejo general de Londres, alemanes e ingleses, cuidadosamente elegidos por el propio Marx y naturalmente todos los cuales eran sus fanáticos partidarios.</p>
<p style="text-align:justify;">Evidentemente se trata de una jugada preparada. Sin embargo, fracasó ante la unánime oposición de los delegados franceses, belgas, suizo-franceses, italianos y españoles. Se llevaron un chasco completo. Todas las propuestas tendentes a poner al movimiento socialista y revolucionario del proletariado de Europa a remolque del radicalismo burgués y del comunismo judío-pangermánico de los alemanes, fueron rechazadas. <em>Inde irae</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde entonces, los congresos generales, la verdadera base del proletariado del mundo civilizado, fueron condenados en el ánimo de los cabecillas -es decir, de los alemanes del Consejo general de Londres-, en el ánimo de Marx y sus discípulos.</p>
<p style="text-align:justify;">Hasta 1869, las funciones del Consejo General de la Internacional, tal como habían sido establecidas por nuestros estatutos generales  por las sesiones de los Congresos de Ginebra, Lausana y Bruselas, fueron muy restringidas; sólo tenía la misión de ser una simple <em>Oficina central de correspondencia y comunicación </em>entre los grupos nacionales de los diferentes países -y sobre todo entre los grupos regionales: anglo-americano, alemán y latino, que naturalmente tenían pocos medios de comunicación entre sí-. Por lo demás, no tenia ninguna misión legislativa ni tampoco gubernamental, diga lo que diga Mazzini. El poder legislativo, si es que existía tal poder, residía exclusivamente en los congresos. Incluso las resoluciones de los congresos, aunque respetadas como auténtica expresión de los deseos y del pensamiento de la mayoría, no se consideraban en modo alguno como obligatorias, ya que la base real de la Asociación Internacional, su pensamiento, su vitalidad, residen enteramente en la autonomía, en la acción espontánea y en la libre federación, de abajo arriba, de las secciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta es, y siempre ha sido, una costumbre constante en todas las secciones de la Internacional, menos en las de Alemania, donde, al parecer, predomina actualmente una disciplina bismarckiana; después de cada congreso, los delegados, una vez de vuelta a sus secciones respectivas, deben rendir cuentas en detalle a éstas  de todas las discusiones que tuvieron lugar en el congreso, explicar las razones de sus propios votos y someter a la aceptación o al rechazo de las secciones las resoluciones votadas por la mayoría del congreso. De donde resulta que los propios congresos -preciosos desde el punto de vista de que sirven para poner en contacto los deseos, las aspiraciones, las diversas tendencias de los diferentes grupos, para armonizarlos y unificarlos no autoritariamente, sino en virtud de ese mismo contacto encontrado, de este roce fraternal, anualmente renovado- no poseían en absoluto, ni tenían por qué poseer, un poder soberano, pues este poder tendría como consecuencia el sometimiento de una minoría a la ley de la mayoría, e incluso muy a menudo, la mayoría de las secciones a una mayoría artificial producida por las intrigas de una minoría en el seno del congreso; en una palabra, significaría transformar a Internacional en un Estado político, con la libertad ficticia y el sometimiento real de la masa del proletariado.</p>
<p style="text-align:justify;">Queremos la unidad, pero la unidad real, viva, resultante de la libre unión de las necesidades, de los intereses, de las aspiraciones, de las ideas de los individuos y de las asociaciones locales que, por consiguiente, constituya la expresión y el resultado, siempre real y sincero, del mayor desarrollo de su libertad y de su existencia y acción espontánea, y no una unidad impuesta por la violencia o por algún artificio parlamentario. En pocas palabras: somos francamente comunalistas y federalistas, es decir, que [acatamos] estrictamente tanto el espíritu como la letra de nuestros estatutos generales, la ley constitutiva de la Internacional.</p>
<p style="text-align:justify;">Es la única ley obligatoria para todas las secciones, y sobre la única base de esta ley, todas las secciones son autónomas, soberanas, al mismo tiempo que están realmente ligadas por la solidaridad internacional no dogmática, no gubernamental sino práctica.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta <em>solidaridad internacional práctica, ley suprema y absolutamente obligatoria de la Internacional</em>, puede resumirse en estos términos:</p>
<p style="text-align:justify;">Cada miembro de la Internacional: individuos, secciones profesionales o de otro tipo, grupos o federaciones de secciones, federaciones locales, regionales, nacionales, están igualmente obligados a apoyarse y a socorrerse mutuamente en la medida de lo posible en la lucha de cada uno y de todos contra la explotación económica y contra la opresión política del mundo burgués. Los obreros de todas las profesiones, de todas las comunas, de todas las regiones y de todas las naciones constituyen una grande y única fraternidad internacional, organizada para esta lucha contra el mundo burgués; y a quien falte a esta solidaridad práctica en la lucha, ya sea un individuo, una sección o un grupo de secciones, es un traidor.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta es nuestra única ley realmente obligatoria. Por otra parte, están las disposiciones del reglamento primitivo que impone a cada sección el deber de pagar anualmente al Consejo general 10 céntimos por cada uno de sus miembros, de enviarle cada tres meses un informe detallado de su situación interior y de acatar sus reclamaciones <em>cuando sean conformes a los estatutos generales</em>. Por lo demás, es decir, por todo lo que se refiere a la propia vida, al propio desarrollo, al programa y al reglamento particular de cada sección, sus ideas teóricas, la forma de propagar sus ideas, su organización y su federación material, siempre que ninguna de sus objetivos reales esté en contradicción con los principios y las obligaciones explícitamente enunciados en los estatutos generales, se deja absolutamente en manos de cada una de las secciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta ausencia absoluta de un dogma único y un gobierno central en nuestra gran Asociación Internacional, esta libertad casi absoluta de las secciones indignan al doctrinarismo y al autoritarismo del hombre de Estado-profeta Mazzini. Y sin embargo, fue precisamente esta libertad, a la que él llama anarquía, y que basada en la verdadera fuente y en la base creadora de nuestra unidad real, en la real identidad de la situación y de las aspiraciones del proletariado de todos los países, la que creó una auténtica conformidad de ideas  el verdadero poder de la Internacional.</p>
<p style="text-align:justify;">Pues, como ya he dicho, hasta 1871, la acción del Consejo general fue totalmente nula Intrigó para formar este Partido de la Democracia Socialista en Alemania, es decir, para viciar el movimiento del proletariado alemán. Fue un mal positivo, ya que de este modo se ocupó también de la organización de la Internacional en Inglaterra y América. Esto estuvo bien, pero en el resto de Europa, en Bélgica, en Francia, en toda la Suiza francesa, en Italia, en España. No hizo absolutamente nada. Y sin embargo, fue precisamente en este período de su inacción forzosa cuando la Internacional tomó una extensión formidable por la mayoría de estos países. Bruselas, París, Lyon, y entonces [pero], no ahora, Ginebra, constituyeron otros tantos centros de propaganda; las secciones de los diferentes países confraternizaron y se federaron espontáneamente entre ellas, inspirándose en un solo pensamiento&#8230; De esta manera, los miembros de la sección de la Alianza de la Democracia Socialista, fundada en Ginebra a finales de 1868, formaron las primeras secciones de la Internacional en Nápoles, en Madrid y en Barcelona. Hoy, la Internacional, en España, tras los primeros gérmenes llevados por un italiano, se ha convertido en una verdadera fuerza. Y el Consejo general no solamente no ha tomado parte en esta labor de propaganda y en estas creaciones [sino que] las ha ignorado hasta el momento mismo en que las propias secciones españolas, italianas y francesas, le notificaron su constitución.</p>
<p style="text-align:justify;">Alguien podría preguntarse qué utilidad podía tener la existencia de un Consejo general cuya influencia sobre la marcha y el desarrollo de gran parte de Europa, especialmente en los países latinos y eslavos, ha sido tan absolutamente nula.</p>
<p style="text-align:justify;">¡Oh!, la utilidad de esta existencia era inmensa. El Consejo general era <em>el signo visible de la Internacional</em> para todas las secciones nacionales y locales. Recordad que las secciones de la Internacional son secciones obreras; que están formadas por hombres poco instruidos, poco habituados a las grandes concepciones y que además viven bajo el yugo de un trabajo agotador y de las preocupaciones aún más agotadoras de una existencia miserable. Abandonadas a sí mismas, estas secciones apenas extenderían sus ideas y su solidaridad práctica más allá de los límites de su propia comuna y de su propia profesión. La existencia de los estatutos generales, del programa y del reglamento internacional de las secciones no basta. Los obreros, la gran masa de los obreros, leen poco y olvidan fácilmente lo que leen. Por lo tanto, la simple existencia sobre el papel de este programa y de este reglamento, y su simple conocimiento teórico no eran suficientes. Sabemos por experiencia que los obreros sólo comienzan a conocerlos realmente cuando los practican, y una de las condiciones básicas de esta práctica era precisamente esta convergencia unánime de las secciones de todos los países en un centro internacional común. Todas las secciones, los obreros internacionalistas de todos los países tenían en ella un centro de reunión, un lugar para el abrazo, para la confraternización, por así decir, de su imaginación y de su pensamiento.</p>
<p style="text-align:justify;">Es cierto que las relaciones reales con el Consejo general eran nulas. Pero los diez céntimos de cada obrera, del país o de la sección que fuese, enviaba por mediación de su comité de sección y de su comité federal al Consejo general de Londres, eran, para él, el signo visible, sensible, de su adhesión al principio humano y amplio de la internacionalidad. Era, para él, la negación real de las estrecheces de la nacionalidad y del patriotismo burgués. <strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;">La lejanía misma del Consejo general, la imposibilidad real en que estaba, y en la que todavía se encuentra hoy, para mezclarse de un modo efectivo en los asuntos de las secciones, de las federaciones regionales y de los grupos nacionales, no dejaba de constituir un bien. Al no poder entrometerse en los debates cotidianos de las secciones, veía crecer el respeto que le tenían y al mismo tiempo no impedía que las secciones viviesen y se desarrollasen con toda libertad. Se le respetaba, es cierto, un poco al modo como se respeta a los dioses, sobre todo con la imaginación. Sin embargo, no estaba tan alejado de ellas como para no poder hablarles en caso de necesidad. Pero este derecho de hablar sólo le era reconocido cuando se trataba de recordarle a una sección o a un grupo el olvido de alguno de los artículos de los estatutos generales, de los cuales era considerado como el guardián y al fiel intérprete, salvo apelación al congreso, en presencia del cual dejaba de existir. Por lo que, como, desde 1869 al menos, no se había extralimitado en sus funciones y había respetado escrupulosamente todas las libertades nacionales y locales, cuando hablaba, su voz era escuchada por todos con respeto.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando estaba, y en gran parte sigue estando, formado por hombres que habían desempeñado un papel activo en la Internacional, gozaba de una autoridad moral tanto mayor cuanto que raramente la usaba y cuanto que jamás había abusado de ella. Ante cualquier dificultad que surgiese, en una sección, en una federación regional o nacional, todo el mundo se dirigía gustosamente al Consejo, no como a un tutor o un director, sino como a un amigo fiel. Y la única queja que contra él se levantaba era la de su pereza y negligencia, pues casi nunca contestaba y cuando lo hacía, era ya tarde.</p>
<p style="text-align:justify;">En fin, tenía también dos grandes deberes prácticos que cumplir, a los que siempre prestó muy poca atención, ya fuese por falta de tiempo -sus miembros, al no estar retribuidos, tenían que trabajar para vivir- o por falta de medios</p>
<p style="text-align:justify;">El primero de estos deberes consistía en informar a cada uno de los grupos nacionales de lo que pasaba en los demás grupos. Ese deber le fue recordado en todos los congresos, y nunca lo cumplió.</p>
<p style="text-align:justify;">El otro deber era que, en caso de huelga de obreros internacionalistas en un país cualquiera, tenía que llamar en su ayuda a los obreros internacionalistas de los demás países. Pues bien, la llamada del Consejo general siempre llegó tarde en estas ocasiones.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero estas negligencias más o menos forzadas del Consejo general se vieron suficientemente compensadas por la propia actividad de las secciones y por las relaciones de fraternidad real que se establecían espontáneamente entre los diferentes grupos nacionales. Fue a través de esa federación espontánea de las secciones y los grupos, a través de las correspondencias directas que establecían, y no por las que establecían por medio del Consejo general, como se forjó poco a poco la unidad real del pensamiento y de acción, y la solidaridad práctica de los obreros de los diferentes países de la Internacional.</p>
<p style="text-align:justify;">De esta manera, entre los años 1866, época del primer Congreso de Ginebra, y 1869, época del último Congreso de Basilea, se formaron en el seno de la Internacional tres grandes grupos: el grupo italiano, con la Suiza de lengua francesa, Bélgica, Francia, Italia y España; el grupo germano-austriaco      º1, y el grupo anglo-americano. El grupo eslavo está solamente en vías de constitución. Propiamente hablando, todavía no existe. La unidad real, producida por el propio desarrollo de la acción de las relaciones espontáneas de las secciones entre sí, sólo existe en el interior de cada uno de estos grupos aparte, interiormente unidos por una especie de unidad racial, de situación, de pensamiento y de aspiraciones especialmente homogéneas. La unión de estos grandes grupos entre sí es mucho menos real; su base son los estatutos generales, y su única garantía necesaria es la acción imparcial pero real del Consejo general, y sobre todo la de los Congresos.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta fue la situación por la que atravesó la Internacional hasta el año 1869.</p>
<p style="text-align:justify;">Hemos visto que en 1869 el Consejo general, que rumiaba desde hacía tiempo sus proyectos de una monarquía universal [nacidos] en el inteligente cerebro de Marx, había lanzado a sus delegados alemanes del Partido de la Democracia Socialista Obrera, para tratar de conseguir en el Congreso de Basilea una primera tentativa de realización. Los alemanes y los ingleses elegidos por Marx, partidarios del Estado sedicentemente popular, se llevaron un estrepitoso fracaso. Nuestro partido, que incluía a los delegados belgas, franceses, suizo-franceses, italianos y españoles, enfrentando a la bandera del comunismo autoritario y de la emancipación real del proletariado por el Estado, la bandera de la libertad absoluta o, como dicen ellos, la de la anarquía, la abolición de los Estados y la organización de la sociedad humana sobre las ruinas de los Estados, consiguió un rotundo éxito. Cuando Marx comprendió que en los congresos, la lógica y el instinto mismo de los trabajadores estaba con nosotros, y que nunca podría vencernos, decidió -con su partido- dar un golpe de Estado.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero como hábiles políticos, se dieron cuenta de que antes de intentarlo, era preciso prepararlo. ¿Pero cómo prepararlo? Con los medios empleados desde siempre por todos los ambiciosos políticos y científicamente confirmados por el tercer positivista político que apareció después de Aristóteles y de Dante: por Maquiavelo; con los mismos medios de que tan hábilmente se sirve en la actualidad el partido mazziziano: mediante la calumnia y la intriga. Nadie podía hacerlo mejor que Marx, porque, en primer lugar, es un auténtico genio en estas lides y, además, porque dispone de un ejército de judíos que, en esta clase de guerras, son auténticos héroes.</p>
<p style="text-align:justify;">Después del Congreso de Basilea, toda la prensa alemana y en parte también la francesa, con artículos escritos por judíos alemanes, pero sobre todo la primera, se lanzaron sobre mí con un encarnizamiento inaudito. Marx y cía. me hicieron el honor de convertirme, a mí, que verdaderamente no tengo otra ambición que la de ser al amigo de mis amigos, el hermano de mis hermanos, y el servidor siempre fiel de nuestro pensamiento, de nuestra pasión común, en un jefe de partido. Estúpidamente, se imaginaron -realmente era un honor demasiado grande para mí atribuirme tanto poder- que yo sólo había podido amotinar y organizar contra ellos a los franceses, a los belgas, a los italianos y a los españoles en una compacta y aplastante mayoría. Juraron destruirme. El ataque lo inició el periódico de París, muy respetable: <em>Le Réveil</em>. El señor Hess, judío alemán que se autoproclama socialista, pero que es en realidad un adorador del becerro de oro, primero maestro de Marx, más tarde su rival y actualmente, su devoto y disciplinado discípulo, escribió contra mí un artículo infame que me presentaba, con mucha (<em>ilegible</em>) y con muestras de simpatía e incluso de respeto, como una especie de agente de Napoleón III, de Bismarck, del emperador de Rusia o [de] los tres a la vez. A mi primera reclamación, Delescluze, en nombre de la redacción, se retractó por este artículo. El señor Hess sufrió una gran humillación. Ningún periódico francés trató ya de atacarme. En cambio, se entregaron con cuerpo y alma a esta tarea los periódicos alemanes. ¡Ah, queridos amigos!, no sabéis lo que son las polémicas de la prensa: es una cosa sucia, estúpida, miserable. Un periódico socialista<strong> </strong>[4], el periódico oficial del Partido de la Democracia Socialista, redactado por otro amigo y discípulo de Marx, judío como él, Liebknecht -periódico, por otra parte, muy respetable e instructivo desde muchos puntos de vista- publicó una serie de artículos de un tercer judío, Borkheim, otro servidor de Marx, en los que se decía pura y simplemente que Herzern y yo éramos espías rusos pagados por el gobierno ruso. Os ahorro el resto. Por otra parte, yo no fui el único calumniado, injuriado. Muchos de mis amigos lo fueron también. Al principio nos preocupó mucho y nos pedíamos cuentas mutuamente. Al final, nos acostumbramos y ahora ni siquiera leemos lo que siguen escribiendo contra nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;">Paralelamente a la calumnia moral, la intriga, por su parte, fracasó en los demás países. Pero triunfó en Ginebra. Un pequeño judío ruso, estúpido pero astuto, declarado, desvergonzado, embustero e intrigante hasta la médula de sus huesos, se convirtió en la criatura, en el criado de Marx. Es él quien redacta ahora <em>Le Egalité</em> de Ginebra. Aprovechando mi ausencia, por residir en Locarno, han intrigado tanto, han hecho tantos tejemanejes, aliándose con los individuos más despreciables que concebirse pueda, han acabado por desmoralizar y arruinar completamente la Internacional de Ginebra. A consecuencia de todo ello, en 1870 estalló la ruptura entre la federación de las secciones del Jura y en Consejo federal de Ginebra. En una sucia historia cuyos detalles encontraréis en una Memoria que se está escribiendo actualmente en Neuchàtel. El Consejo general de Londres se puso naturalmente de parte de Ginebra, es decir, de parte de la infamia contra la justicia y los propios principios de la Internacional.</p>
<p style="text-align:justify;">Estos son los efectos de la intervención central: su inacción nos unía, su intervención nos divide.</p>
<p style="text-align:justify;">El final de la guerra, el triunfo de los alemanes, la derrota de Francia y el fracaso de la Comuna de París han hecho creer nuevas esperanzas en el corazón de Marx. Los internacionalistas de Francia, parcialmente destruidos, parcialmente dispersados, no podían, pensaba él, oponerse a la realización de sus ambiciosos proyectos.</p>
<p style="text-align:justify;">En las actuales circunstancias, en medio de las persecuciones internacionales de que es objeto la Internacional, era imposible reunir un Congreso; y además, Marx, que es un gran orador y que temía que sus planes se derrumbasen cuando llegase el día de enfrentarse en público, no quería saber nada de un Congreso. Se sirvió del pretexto, real o ficticio, de la imposibilitar de convocar un Congreso para convocar en Londres una conferencia secreta, a la que solamente invitó a sus íntimos amigos, aquellos de los que creía estar seguro. Una conferencia, aunque hubiese sido pública, no tenía absolutamente ningún valor de acuerdo con nuestros estatutos, que solamente reconocen los derechos de los congresos. Pero estudiad los estatutos y veréis que en los congresos cada asociación obrera, y no solamente el grupo o la federación de secciones, sino cada sección tiene derecho a estar representada por uno o por dos delegados; y además, que todas las cuestiones que deben resolverse han de ser anunciadas a todas las secciones dos o incluso tres meses antes, para que puedan estudiarlas, discutirlas y dar instrucciones a sus delegados para que puedan actuar con pleno consentimiento de causa. En la última Conferencia (celebrada en Londres, septiembre último) ninguna de estas condiciones fue respetada. Se enviaron a ella unos pocos delegados por cada grupo. Italia no envió ninguno. No se dignaron ni tan siquiera informar a la federación del Jura. Algunos miembros de la Comuna de París, refugiados en Londres, fueron invitados a asistir. Pero después de los altercados que tuvieron con Marx, la mayoría de ellos decidieron no asistir. En su mayoría, la Conferencia estaba compuesta por ingleses marxianos y por alemanes y judíos alemanes. El delegado español, el delegado belga, los delegados de los refugiados franceses protestaron contra las resoluciones de esta Conferencia.</p>
<p style="text-align:justify;">Estas resoluciones son lamentables. Otorgan un poder dictatorial al Consejo general, le conceden el derecho de rechazar las nuevas secciones, y el derecho de censura sobre los periódicos de la Internacional. Igual que el dogma de Mazzini en Roma, el dogma de Marx en Londres ha sido declarado ortodoxo. Ya leeréis, o quizá ya las habéis leído, estas resoluciones, estos ukases, estos decretos del Consejo general: representan el triunfo del golpe de Estado. Si no emitimos una protesta universal, si en nombre de nuestros principios y estatutos fundamentales no declaramos nulas tanto la Conferencia de Londres como todas sus resoluciones, y si no obligamos al Consejo general a mantenerse dentro de los límites que le imponen nuestros estatutos, la Internacional morirá.</p>
<p style="text-align:justify;">Quienes quieren la libertad, quienes quieren la acción espontánea y colectiva del proletariado y no la intriga y el gobierno de los individuos ambiciosos, estará con nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Mijail Bakunin</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Notas.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">1. Marx, a partir de 1871, fue también corresponsal de Bélgica y Holanda. La participación de Rusia en la AIT se reducía entonces a la sección rusa de Ginebra, constituida entorno a Outine.</p>
<p style="text-align:justify;">2. Error: Liebknecht no era judío.</p>
<p style="text-align:justify;">3. En Basilea, Alemania estuvo representada por diez delegados, Austria por dos, y la Suiza de lengua alemana por once. Seis delegados representaban al Consejo general.</p>
<p style="text-align:justify;">4. <em>Der Volksstaat.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>__________________</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">Digitalización del compañero Humberto López Amida.</p>
<p style="text-align:justify;">
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		<title>El programa de la Alianza para la Revolución Internacional.</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 05:11:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>

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		<description><![CDATA[I. La negación de Dios y del principio de autoridad divina y humana, así como de cualquier forma de tutela de un hombre sobre otros. Aun cuando dicha tutela se establezca sobre personas adultas carentes por completo de instrucción, o sobre las masas ignorantes, y se ejerza en nombre de principios superiores, o incluso de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=109&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">I. <em>La negación de Dios y del principio de autoridad divina y humana, así como de cualquier forma de tutela de un hombre sobre otros. </em>Aun cuando dicha tutela se establezca sobre personas adultas carentes por completo de instrucción, o sobre las masas ignorantes, y se ejerza en nombre de principios superiores, o incluso de <em>razones</em> <em>científicas</em> esgrimidas por un grupo de individuos de reconocido nivel intelectual, o por cualquier clase, en cualquier caso, terminará por formarse una especie de <em>aristocracia intelectual</em>, aborrecible y perniciosa en extremo para la causa de la libertad.<span id="more-109"></span></p>
<p style="text-align:justify;">Nota 1. El conocimiento positivo y racional es la única luz que ilumina el camino del hombre hacia el reconocimiento de la verdad y la regulación de su comportamiento y de su relación con la sociedad que le rodea. Pero ese conocimiento está sujeto a error, e incluso si no fuera así, constituiría un atrevimiento intentar gobernar a los hombres en nombre de dicho conocimiento en contra de su voluntad. En una sociedad verdaderamente libre solamente se pueden reconocer al conocimiento dos derechos, que constituyen al mismo tiempo dos deberes: <em>primero</em>, el de la crianza e instrucción de las personas de ambos sexos, igualmente accesible y obligatoria para todos los niños y adolescentes hasta su mayoría de edad, fecha a partir de la cual deberá cesar su tutela; <em>segundo</em>, el de la difusión de ideas y de sistemas de ideas basados en las ciencias exactas y el de intentar, con ayuda de una propaganda totalmente libre, que esas ideas configuren las convicciones de la humanidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Nota 2. Si bien rechazamos tajantemente cualquier tipo de tutela (en cualquier forma que se presente) que el intelecto cultivado por el conocimiento y la experiencia -práctica, humana y mundana- pueda intentar establecer sobre las masas ignorantes, estamos muy lejos de negar <em>la influencia natural y benéfica del conocimiento y la experiencia </em>sobre las masas, siempre que dicha influencia se ejerza de manera simple, mediante la incidencia natural de las inteligencias superiores en las inferiores, y a condición asimismo de que esa influencia no esté investida de ninguna autoridad oficial ni conlleve ningún privilegio de tipo social o político, pues ambas cosas provocan por un lado la esclavización de las masas y por el otro la corrupción, desintegración y embotamiento intelectual de los que detentan tales poderes.</p>
<p style="text-align:justify;">II. <em>La negación del libre albedrío y del derecho de la sociedad a aplicar castigos,</em> pues todo ser humano, sin ninguna excepción, no es más que un producto involuntario del  medio natural y social. Hay cuatro causas fundamentales de la inmoralidad humana: 1) <em>La falta de una higiene y una educación racionales; </em>2) <em>La desigualdad de las condiciones económicas y sociales; </em>3) <em>La ignorancia de las masas que se deriva naturalmente de esta situación; </em>4) <em>Y la consecuencia inevitable de esas condiciones, la esclavitud.</em></p>
<p style="text-align:justify;">El <em>castigo</em> debe ser sustituido por una educación racional, una instrucción adecuada y la organización de la sociedad sobre la base de la libertad y la justicia. Durante el periodo de transición, más o menos prolongado, en el que la sociedad tenga que defenderse de los individuos incorregibles (no criminales, sino peligrosos), nunca se aplicará a éstos otra forma de castigo más que el de apartarlos del ámbito en el que la sociedad ejerce su protección y solidaridad, es decir, el de <em>expulsarlos</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">III. La negación del libre albedrío no implica la negación de la libertad. <em>Por el contrario, la libertad constituye el corolario o resultado directo de la necesidad natural y social.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Nota 1. El hombre no es libre respecto de las leyes de la Naturaleza, que son el fundamento primario y la condición necesaria de su existencia. Le invaden y dominan del mismo modo que invaden y dominan todo cuanto existe. Nada puede salvarle de su fatal omnipotencia, y cualquier intento suyo de rebelarse contra ellas conducirá simplemente al suicidio. Pero, gracias a la facultad inherente a la naturaleza humana, en virtud de la cual llega a conocer su medio y aprende a dominarlo, <em>el hombre puede librarse gradualmente de la hostilidad natural y aplastante del mundo exterior, físico y social</em>, con la ayuda del pensamiento, el conocimiento y la aplicación del primero al impulso volitivo, es decir, <em>con la ayuda de su voluntad racional. </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">Nota 2. El hombre representa el último eslabón, el más alto nivel en la escala continua de los seres que, desde los elementos más simples hasta el ser humano, forma el mundo que conocemos. Es un animal que, gracias al desarrollo superior de su organismo, en especial del cerebro, posee las facultades del pensamiento y la palabra; y ahí radican las diferencias que le separan de todas las demás especies animales, hermanas suyas, más antiguas en edad, pero más jóvenes en facultades mentales. No obstante, la diferencia es enorme y es la única causa de lo que llamamos nuestra historia, cuyo sentido puede describirse brevemente con las siguientes palabras: <em>El hombre comienza en la animalidad para llegar a la humanidad, es decir, a la organización de la sociedad con la ayuda de la ciencia, el pensamiento consciente, el trabajo racional y la libertad.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Nota 3. El hombre es un animal social, al igual que muchos otros animales que aparecieron sobre la tierra antes que él. <em>No crea la sociedad mediante un pacto libre, sino que nace en medio de la sociedad y no podría vivir como un ser humano fuera de ella: ni siquiera podría llegar a ser un hombre, ni hablar, pensar, desear o actuar de forma racional. </em>Comoquiera que es la sociedad la que conforma y determina su esencia humana, el hombre depende de ella tan completamente como de la naturaleza física, y no existe un solo genio que esté libre de su dominio.</p>
<p style="text-align:justify;">IV. <em>La primera ley humana es la solidaridad social; la segunda es la libertad</em>. Ambas son interdependientes e inseparables entre sí, constituyendo de ese modo la esencia misma de la humanidad. Así, pues, la libertad no es la negación de la solidaridad; por el contrario, representa el desarrollo y, por así decirlo, la humanización de aquélla.</p>
<p style="text-align:justify;">V. La libertad no significa la independencia del hombre respecto de las leyes inmutables de la naturaleza y de la sociedad. Es, en primer lugar, la capacidad que el hombre tiene de emanciparse gradualmente de la opresión del mundo físico exterior, con ayuda del conocimiento y de trabajo racional, y, además, significa el derecho del hombre a disponer de sí mismo y a actuar de acuerdo a sus propias opiniones y <em>convicciones</em>, derecho que se opone a las exigencias autoritarias y despóticas de cualquier otro hombre, grupo, clase o sociedad global.</p>
<p style="text-align:justify;">Nota 1. No hay que confundir las leyes sociológicas, llamadas también leyes de fisiología social, que son tan inmutables y necesarias para cada hombre como las leyes de la Naturaleza física, pues son también, en esencia, leyes físicas, con las leyes políticas, criminales y civiles que, en mayor o menor medida, son un reflejo de la moral, costumbres, intereses y opiniones dominantes en una determinada época, sociedad o sector de la misma, es decir, en una clase aislada de la sociedad.  Es lógica que, al ser reconocidas por la mayoría o incluso solamente por la clase dirigente, ejercen una influencia poderosa sobre todos los individuos. La influencia será benéfica o perjudicial según el carácter de las normas, pero en relación con la sociedad, no es justo ni útil que se les impongan a nadie por la fuerza, por el ejercicio de la autoridad, y en contra de las convicciones del individuo. Ese método de imponer las leyes implicaría un intento de violar la libertad, la dignidad personal o la misma esencia humana de los miembros de la sociedad.</p>
<p style="text-align:justify;">VI. <em>La sociedad natural, en la que nace todo hombre y fuera de la cual nunca podría convertirse en un ser racional y libre</em>, se humaniza sólo en la medida en que todos los hombres que la forman se hacen, individual y colectivamente, libres en un grado cada vez mayor.</p>
<p style="text-align:justify;">Nota 1. Para todo hombre que vive en un medio social, la <em>libertad personal</em> significa no ceder en su pensamiento o voluntad ante ninguna autoridad que no sea su propia razón o su propia idea de la justicia; en otras palabras, no reconocer otra verdad que aquella a la que él mismo ha llegado y no someterse a otra ley que no sea la aceptada por su propia conciencia. Y esa es la condición indispensable para que se respete la dignidad humana, el incontestable derecho del hombre, el símbolo de su humanidad.</p>
<p style="text-align:justify;">La libertad colectiva significa vivir entre personas libres y ser libre en virtud de la libertad de ellas. Como ya hemos señalado, el hombre no puede convertirse en un ser racional, con una voluntad dotada de racionalidad (y, por tanto, no puede alcanzar la libertad individual) fuera de la sociedad y sin ayuda de ésta. Por consiguiente, la libertad de cada uno es el resultado de la solidaridad general. Pero si reconocemos esa solidaridad como base y condición de la libertad de todo individuo, se hace evidente que un hombre que viva entre esclavos, incluso en calidad de dueño de ellos, se convertirá necesariamente en esclavo de ese estado reesclavitud, y que sólo si se emancipa de él se hará libre.</p>
<p style="text-align:justify;">De ese modo, también la libertad de todos es indispensable para mi propia libertad. De aquí se sigue que sería falso mantener que la libertad de todos constituye un límite para la mía, pues eso sería negarla. Por el contrario, la libertad general representa la afirmación necesaria y la expansión ilimitada de la libertad individual.</p>
<p style="text-align:justify;">VII. <em>La libertad individual de cada hombre se realiza y hace posible solamente mediante la libertad colectiva de la sociedad de la que forma parte el hombre en virtud de una ley natural e inmutable. </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em>Nota 1. La libertad, al igual que la humanidad, de la que es la más pura expresión, representa el momento final y no el comienzo de la historia. La sociedad humana, como ya hemos indicado, comienza con la animalidad. Los pueblos primitivos y los salvajes tienen su humanidad y sus derechos humanos en tan poca estima que comienzan or devorarse los unos a los otros, costumbre que, por desgracia, sigue practicándose ampliamente. El segundo estadio del desarrollo de la humanidad es la esclavitud. El tercero, dentro del cual estamos viviendo ahora, es la etapa de explotación económica, del trabajo asalariado. La cuarta etapa, hacia la cual caminamos, y a la que es de esperar nos estemos aproximando ya, será la época de la <em>justicia</em>, de la libertad y de la igualdad, la época de la solidaridad mutua.</p>
<p style="text-align:justify;">VIII. <em>El hombre primitivo en estado de naturaleza se convierte en un hombre libre, se humaniza y se transforma en un agente libre y sujeto moral; en otras palabras, se hace consciente de su humanidad y se percata en sí mismo y por sí mismo de su propio aspecto humano y de los derechos de sus congéneres.</em> En consecuencia, el hombre debe desear la libertad, moralidad y humanidad de todos los hombres en interés de su propia humanidad, de su propia moralidad y de su libertad personal.</p>
<p style="text-align:justify;">IX. <em>Así pues, el primer deber del hombre es el respeto por la libertad de los demás. La única virtud consiste en amar esa libertad y servirla. Esa, y no otra, es la base de toda moralidad. </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em>X. Al ser la libertad el resultado y la expresión más evidente de la solidaridad, es decir, de la reciprocidad de intereses, sólo puede llegar a realizarse en condiciones de igualdad. La igualdad política sólo puede basarse en la igualdad económica y social. La justicia no es otra cosa que la realización de la libertad por medio de la igualdad.</p>
<p style="text-align:justify;">XI. Comoquiera que el trabajo es la única fuente del valor, de la utilidad y de la riqueza en general, el hombre, que es ante todo un ser social, debe trabajar para vivir.</p>
<p style="text-align:justify;">XII. Solamente el trabajo asociado, es decir, organizado de acuerdo con los principios de reciprocidad y cooperación, se adecua a la tarea de preservar la existencia de una sociedad amplia y con un cierto grado de civilización. La civilización, sea cual fuere su naturaleza, sólo puede crearse por medio del trabajo organizado y asociado de esa forma. La razón de la productividad ilimitada del trabajo humano consiste, en primer lugar, en aplicar en mayor o menor grado la razón científicamente desarrollada (que, a su vez, es el producto del trabajo ya organizado) y también en la división del trabajo, pero a condición de que, el mismo tiempo, combine o asocie ese trabajo dividido.</p>
<p style="text-align:justify;">XIII. El fundamento de todas las iniquidades históricas, de todos los privilegios políticos y sociales, y aquello en lo que en último término se resuelven, es la esclavización y explotación del trabajo organizado en beneficio del más fuerte (ya se trate de naciones conquistadoras, clases o individuos). Esa es la verdadera causa histórica de la esclavitud, la servidumbre y el trabajo asalariado, así como de la propiedad privada y hereditaria.</p>
<p style="text-align:justify;">XIV. Desde el momento en que los derechos de propiedad toman carta de naturaleza, la sociedad se divide necesariamente en dos partes: de un lado los propietarios, minoría privilegiada que explota el trabajo obligatorio y organizado, y de otro los millones de proletarios, sojuzgados como esclavos, siervos o asalariados. Algunos, gracias al ocio basado en la satisfacción de las necesidades y en el bienestar material, tienen a su disposición los más altos beneficios de la civilización, la cultura y la educación, mientras que otros, los millones de personas del pueblo, están condenados al trabajo obligatorio, a la ignorancia y a la perpetua escasez.</p>
<p style="text-align:justify;">XV. La civilización de las minorías se basa, por tanto, en la barbarie impuesta a la gran mayoría. En consecuencia, los individuos que en virtud de su posición social disfrutan de toda suerte de privilegios políticos y sociales, y todos los propietarios, son en realidad los enemigos naturales, los explotadores y los opresores de la gran masa del pueblo.</p>
<p style="text-align:justify;">XVI. Comoquiera que el ocio -privilegio de las clases dirigentes- es necesario para el desarrollo de la mente, y debido a que el desarrollo del carácter y la personalidad exigen asimismo un cierto grado de bienestar y libertad de movimientos y de actividad, es muy natural que las clases dirigentes hayan demostrado ser más civilizadas, inteligentes, humanas y, hasta cierto punto, más morales que la gran masa del pueblo. Pero como, por otra parte, la inactividad y el goce de toda clase de privilegios debilita el cuerpo, hace morir los afectos y extravía el espíritu, es evidente que, más tarde o más temprano, las clases privilegiadas están destinadas a hundirse en la corrupción, la torpeza y el servilismo, fenómeno del que estamos siendo testigos en la actualidad.</p>
<p style="text-align:justify;">XVII. Por otra parte, el trabajo obligatorio y la absoluta falta de ocio condenan a la barbarie a la gran masa del pueblo. No pueden fomentar ni mantener por sí mismos su propio desarrollo mental, ya que, debido a la herencia de su ignorancia, son los representantes de la clase burguesa los que se ocupan exclusivamente de manejar los elementos racionales del trabajo que ellos hacen (la aplicación de la ciencia y la combinación y dirección de las fuerzas productivas). A las masas atontadas, en el pleno sentido del término, por su agotadora y esclavizante faena diaria, solamente se les encomienda la parte muscular, irracional y mecánica del trabajo, que se hace todavía más estupidizante con la división del mismo.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, a pesar de todo ello, y gracias a la prodigiosa fuerza moral inherente al trabajo, debido a que al pedir justicia, libertad e igualdad para ellos, los trabajadores lo piden para todos; al no existir otro grupo social (con excepción de las mujeres y los niños) cuya situación en el mundo sea más degradante; comoquiera que han disfrutado muy poco de la vida y, por tanto, no han abusado de ella, lo que significa que no han llegado al hastío, y también debido a que, sin embargo, por carecer de instrucción poseen la enorme ventaja de no haber sido corrompidos ni malformados por los intereses egoístas y la falsedad propiciados por la propensión al consumo, y por tanto, han mantenido intacta su energía natural, en tanto que las clases privilegiadas se hunden, debilitan y degeneran cada vez más, resulta que solamente los trabajadores creen en la vida, únicamente ellos aman y desean la verdad, la libertad, la igualdad y la justicia y a ellos sólo pertenece el futuro.</p>
<p style="text-align:justify;">XVIII. Nuestro programa socialista exige y debe exigir irrenunciablemente:</p>
<p style="text-align:justify;">1) La igualdad política, económica y social de todas las clases y todos los pueblos de la tierra.</p>
<p style="text-align:justify;">2) La abolición de la propiedad hereditaria.</p>
<p style="text-align:justify;">3) La apropiación de la tierra por las asociaciones agrícolas, y del capital y de todos los medios de producción por las asociaciones industriales.</p>
<p style="text-align:justify;">4) La abolición del ordenamiento jurídico de la familia patriarcal, basado exclusivamente en el derecho a heredar la propiedad, así como la equiparación de los derechos políticos, económicos y sociales del hombre y de la mujer.</p>
<p style="text-align:justify;">5) La crianza y educación de los niños de ambos sexos hasta su mayoría de edad, entendiéndose que la formación científica y técnica, en la que se incluyen los niveles más altos de formación, será igual y obligatoria para todos.</p>
<p style="text-align:justify;">La escuela reemplazará a la iglesia y hará innecesarios los códices penales, los policías, los castigos, la prisión y los verdugos.</p>
<p style="text-align:justify;">Los niños no son propiedad de nadie; no pertenecen a sus padres, ni siquiera a la sociedad. Pertenecen solamente a su propia libertad futura.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, en los niños, esa libertad no es real todavía. Está solamente en potencia, pues la libertad real, es decir, la plena conciencia de ella y su realización en cada individuo, basada en el sentimiento de la propia dignidad y en un auténtico respeto por la libertad y la dignidad de los demás, es decir, en la justicia, solamente puede desarrollarse en el niño en virtud de la formación racional de su mente, su carácter y su voluntad racional.</p>
<p style="text-align:justify;">De aquí se deduce que la sociedad, cuyo futuro depende totalmente de la educación adecuada de los niños y que, por tanto, tiene no sólo el derecho, sino también el deber e cuidarse de ellos, será el único tutor natural de los niños de ambos sexos. Y dado que, como resultado e la futura abolición de la herencia, la sociedad se convertirá en la única heredera, uno de sus principales deberes será facilitar los medios necesarios para el mantenimiento y educación de los niños de ambos sexos, sea cual sea su origen o su familia.</p>
<p style="text-align:justify;">El derecho de los padres se reducirá a amarlos y a ejercer sobre ellos la única autoridad compatible con ese cariño, siempre que no vaya en contra de la moralidad, del desarrollo mental y de la futura libertad de los niños.</p>
<p style="text-align:justify;">El matrimonio está destinado a desaparecer como acto civil o político, lo mismo que toda inferencia de la sociedad en cuestiones amorosas. El cuidado de los niños será <em>encomendado</em> (de una forma natural y no legalmente) <em>a la madre</em>, que disfrutará de ese privilegio bajo la supervisión racional de la sociedad.</p>
<p style="text-align:justify;">Como los menores de edad, especialmente los niños, son en gran medida incapaces de razonar y de dirigir conscientemente sus actos, el <em>principio de tutela y autoridad</em>, que será eliminado de la vida social, seguirá encontrando una esfera de aplicación en la educación de los niños. Sin embargo, esa autoridad y tutela deberán ser <em>verdaderamente humanas y racionales</em> y totalmente ajenas a los frenos teológicos, metafísicos y legales. Habrá que comenzar aceptando la premisa de que, desde su nacimiento, ningún ser humano es <em>bueno</em> o malo, y que la bondad, es decir, el amor a la libertad, la conciencia de la justicia y de la solidaridad, el culto, o más bien el respeto, a la verdad, la razón y el trabajo, solamente pueden desarrollarse en los hombres mediante una educación racional. Por tanto, insistimos en que el único objetivo de esa autoridad serpa preparar a los niños para la máxima libertad. Este objetivo sólo podrá alcanzarse mediante la autoeliminación gradual de la autoridad para dar paso a la libre actividad de los niños a medida que se aproximan a la madurez.</p>
<p style="text-align:justify;">La enseñanza deberá comprender todas las ramas de l ciencia, la técnica y el conocimiento de la artes. Deberá ser a la vez científica y profesional, general, obligatoria para todos los niños y especial (de acuerdo con los gustos e inclinaciones de cada uno de ellos) para que todo joven y toda muchacha que dejen la escuela al hacerse mayores de edad estén preparados para desempeñar una labor manual o mental.</p>
<p style="text-align:justify;">Una vez liberados de la tutela de la sociedad, serán libres para ingresar o no en cualquiera de las asociaciones laborales. Sin embargo, se verán obligados a hacerlo, ya que con la abolición del derecho de herencia y la transferencia de toda la tierra, el capital y los medios de producción a manos de la federación internacional de asociaciones de trabajadores libres, no habrá lugar ni oportunidad para la competencia, es decir, para la existencia del trabajo aislado.</p>
<p style="text-align:justify;">Nadie podrá explotar el trabajo de los demás; todos tendrán que trabajar para vivir. Y todo el que no quiera trabajar se morirá de hambre, a menos que logre encontrar una asociación o comunidad que le alimente por consideración o lástima. Pero en ese caso no sería justo que se le concediera ningún derecho político, puesto que, a pesar de ser un hombre sano, ha preferido la vergonzosa situación de vivir a expensas de otros; los derechos sociales y políticos se basarán únicamente en el trabajo aportado por cada uno.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, durante ese período de transición, la sociedad tendrá que hacer frente al problema de los individuos (y por desgracia habrá muchos) que hayan crecido dentro del sistema actual de injusticia organizada y de privilegios especiales y a los que no se les educó en la necesidad de la justicia y de la verdadera dignidad humana, así como en el respeto y el hábito del trabajo. Con respecto a esas personas, la sociedad revolucionaria o revolucionada, se hallará ante un difícil dilema: tendrá que obligarles a trabajar, lo que constituiría un despotismo, o que dejarse explotar por los ociosos, lo que sería una nueva esclavitud y una fuente de corrupción en la sociedad.</p>
<p style="text-align:justify;">En una sociedad organizada de acuerdo con los principios de igualdad y justicia, como fundamentos de la verdadera libertad, en la que se dé una organización racional de la educación y una presión de la opinión pública que, al basarse en el respeto al trabajo, despreciará necesariamente a los ociosos, será imposible la ociosidad y el parasitismo. Al convertirse en excepciones raras, los casos de ociosidad se considerarán como enfermedades especiales que requieren tratamiento clínico. Solamente los niños (hasta que alcancen un cierto grado de fortaleza, y más tarde, sólo en medida en que haya que darles tiempo para adquirir conocimientos y no convenga sobrecargarlos de trabajo), los inválidos, los ancianos y los enfermos estarán exentos de trabajar sin que ello vaya en menoscabo de la dignidad de nadie o entorpezca los derechos de los hombres libres.</p>
<p style="text-align:justify;">XIX. <em>En interés de su radical y total emancipación económica, los trabajadores deberán exigir la abolición completa y definitiva del Estado y de todas sus instituciones.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em>Nota 1. ¿Qué es el Estado? Es la organización histórica de la autoridad y la tutela, divina y humana, ejercidas sobre la masa del pueblo en nombre de alguna religión, o de la presunta capacidad excepcional y privilegiada de una o varias clases propietarias, en detrimento de la gran masa de trabajadores cuyo trabajo obligatorio es explotado cruelmente por dichas clases.</p>
<p style="text-align:justify;">También la conquista, que se convirtió en el fundamento del derecho de propiedad y de herencia, constituye la base de todo Estado. Se llama &#8220;derecho&#8221; a la explotación legalizada del trabajo de las masas en beneficio de un cierto número de propietarios (la mayoría de los cuales son ficticios, existiendo en realidad solamente un pequeño número de ellos), consagrada por la Iglesia en nombre de una falsa divinidad que siempre ha estado del lado de los más fuertes y listos. Se llama &#8220;civilización&#8221; al desarrollo de la prosperidad, la comodidad, el lujo y la sutil y deformada inteligencia de las clases privilegiadas (desarrollo que está enraizado necesariamente en la miseria e ignorancia de la gran mayoría de la población); se llama &#8220;Estado&#8221; a la organización que garantiza la existencia del conjunto de iniquidades históricas.</p>
<p style="text-align:justify;">En consecuencia, los trabajadores deben desear la destrucción del Estado.</p>
<p style="text-align:justify;">Nota 2. El Estado, que se apoya necesariamente en la explotación y esclavización delas masas y que, como tal, oprime y atropella todas las libertades del pueblo y cualquier forma de justicia, es por fuerza brutal, conquistador, predatorio y rapaz en sus relaciones con el exterior. El Estado (cualquiera de ellos, ya se trate de una monarquía o de una república) es la negación de la humanidad, y lo es porque, al mismo tiempo que considera el <em>patriotismo de sus súbditos</em> como el más  alto y absoluto de sus objetivos, y coloca, de acuerdo con sus principios, por encima de todos los intereses del mundo su propia conservación, su propio poder dentro de sus fronteras y su expansión hacia el exterior, niega los intereses privados y derechos humanos de sus súbditos, así como los derechos de los demás países. Y, en consecuencia, el Estado viola la solidaridad internacional entre los pueblos y los hombres, colocándolos fuera de la justicia y de la humanidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Nota 3. El Estado es el hermano pequeño de la Iglesia y no se pueden encontrar otras razones para su existencia que no sean las teológicas o metafísicas. Al ser por su esencia contrario a la justicia humana, ha de buscar su racionalidad en la ficción teológica o metafísica de la justicia divina. En el mundo antiguo se desconocía por completo el concepto de nación o sociedad, o más bien la segunda estaba por completo esclavizada y absorbida por aquél y cada Estado derivaba su origen y derecho especial a la existencia y denominación de alguna divinidad o divinidades a las que consideraba sus exclusivos protectores. En el mundo antiguo se hacia abstracción del hombre como individuo; se carecía del concepto de humanidad. Solo existían súbditos. Por ello, en su civilización la esclavitud se consideraba un fenómeno natural y el fundamento necesario para el bienestar de sus súbditos.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando el cristianismo acabó con el politeísmo y proclamó la existencia de un solo Dios, los Estados tuvieron que recurrir a los santos del paraísmo cristiano, y cada Estado católico tenía uno o varios santos patrones, defensores e intercesores suyos ante Dios, que, a veces, no puede por menos de haberse encontrado en una situación embarazosa. Pero, además, cada Estado necesita también declarar que el propio Dios le protege de una forma especial.</p>
<p style="text-align:justify;">La metafísica y la ciencia del derecho, basada aparentemente en una idea metafísica, pero apoyada en realidad en los intereses de las clases propietarias, intentaron también descubrir una base racional que explicara la existencia del Estado. Recurrieron a la ficción del pacto o contrato general y tácito, o a la de la justicia objetiva y el bien general de aquellos a los que se suponía que representaba el Estado.</p>
<p style="text-align:justify;">Según los jacobinos demócratas, el Estado tiene la misión de conseguir el triunfo de los intereses generales colectivos de los ciudadanos sobre los intereses egoístas de los individuos, los municipios y las regiones. El Estado es la justicia universal y la razón colectiva que triunfa sobre el egoísmo y la estupidez de los individuos. Es la afirmación de la insignificancia y la irracionalidad de cada individuo en nombre de la sabiduría y la virtud de todos, de la libertad colectiva y en general, que en realidad sólo es una simple abstracción deducida de la negación o la limitación de los derechos de los individuos aislados y basada en la esclavitud real de cada uno.</p>
<p style="text-align:justify;">Como toda abstracción sólo puede existir en la medida en que esté apoyada en los intereses concretos de un ser real, la abstracción del Estado representa en realidad los intereses concretos de las clases dirigentes, propietarias y explotadoras, a las que suele llamarse inteligentes, así como la subordinación en beneficio suyo de los intereses y la libertad de las masas esclavizadas (1).</p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:right;"><strong>Mijail Bakunin</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Nota.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">1. Según Max Nettlau, Bakunin escribió este resumen del 25 al 30 de marzo de 1871.</p>
<p>________________</p>
<p>Digitalización: Archivo Miguel Bakunin.</p>
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		<title>Relaciones personales con Marx.</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 03:04:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>

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		<description><![CDATA[(…) Pero esto no debe preocuparos. Lejos de perjudicar la existencia, el desarrollo y la extensión de la Internacional, este conflicto, por el contrario, contribuirá a consolidarla más, determinando aún mejor sus principios y su objetivo. Este conflicto era tan inevitable como inevitable era, en el seno de la democracia italiana, el conflicto que ahora [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=104&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">(…) Pero esto no debe preocuparos. Lejos de perjudicar la existencia, el desarrollo y la extensión de la Internacional, este conflicto, por el contrario, contribuirá a consolidarla más, determinando aún mejor sus principios y su objetivo. Este conflicto era tan inevitable como inevitable era, en el seno de la democracia italiana, el conflicto que ahora os separa de los mazzinianos. Supongo que estáis convencidos de que vuestra ruptura, la ruptura de la inmensa mayoría del Partido Democrático Italiano con la minoría de la secta mazziniana, lejos de perjudicar a este partido, tendrá como consecuencia estimular su desarrollo en una dirección cada vez más popular, libre y necesariamente socialista, aumentará la fuerza de su pensamiento, de su acción y, por consiguiente, el número de sus adherentes serios y adictos a la causa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><span id="more-104"></span></span><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
De igual modo, nosotros estamos convencidos de que la inmensa protesta que hoy se deja oír en la Internacional contra nuestros propios mazzinianos será favorable a su desarrollo mayor y más auténtico, pues nosotros también tenemos una [secta] mazziniana que ha obstaculizado nuestro avance; mazziniana no desde el punto de vista de la religión, pues es atea como nosotros, sino desde el punto de vista de sus tendencias autoritarias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Es una historia muy vieja: el poder corrompe a los hombres, incluso a los más inteligentes, incluso a los más abnegados. Y no cabe duda que hombres como Marx, como Engels y como otros alemanes que hoy controlan el Consejo general de Londres son hombres abnegados e inteligentes. Han prestado grandes servicios a la Internacional, no como miembros del Consejo general —el papel del Consejo general, como exigía la libertad del desarrollo de la Internacional, ha sido muy restringido por nuestros estatutos generales y (por otra parte) sus medios pecuniarios, muy considerables sobre el papel, pero nulos en realidad, no le han permitido ni tan siquiera cumplir los deberes que le imponían estos mismos estatutos así como las resoluciones de los congresos; de modo que si la Internacional se ha desarrollado y su importancia se ha acrecentado en pocos años de una manera tan impresionante, ello no debe atribuirse a la actuación del Consejo general, que ha sido forzosamente nula, sino a la justicia y a la bondad de su principio, que no es otra cosa que la expresión coherente y fiel de las aspiraciones más íntimas, más profundas y más apasionantes del proletariado de todos los países— no ha sido pues, decía, como miembros de un Consejo general impotente de hecho y de derecho como los hombres que acabo de nombrar han prestado grandes servicios a la Internacional, sino que ha sido gracias a su labor de propaganda y a su acción individual.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Marx es un hombre muy inteligente y, además, un sabio en el sentido más amplio y verdadero del término. Es un economista profundo, en comparación con el cual, Mazzini, cuyos conocimientos económicos son muy superficiales, parece apenas un escolar. Además, Marx es un devoto de la causa del proletariado. Nadie tiene derecho a dudar de esto; pues pronto hará treinta años que sirve a esta causa con una perseverancia y una fidelidad nunca desmentidas. Toda su vida la ha entregado a esta causa. Mazzini, cuya impotencia actual busca un pobre consuelo en el veneno de las invectivas injustas, de las fábulas inventadas a placer y de la calumnia, pretende que Marx está inspirado por el odio, no por el amor. Entendámonos: el amor humano profundo, auténtico, apasionado, contiene siempre algo de odio. No se puede amar a la justicia sin detestar la injusticia, ni a la libertad sin detestar la autoridad, ni a la humanidad sin detestar la fuente intelectual y moral de todos los despotismos, la ficción inmoral del Déspota celeste, el buen Dios. No se puede amar a los oprimidos sin detestar a los opresores, y por consiguiente, Marx ama al proletariado, y por ello odia a los burgueses. No es posible servir apasionadamente durante treinta años seguidos una causa sin amarla, y es preciso dejarse llevar por el afán de calumniar para atreverse a negar el amor de Marx por la causa del proletariado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">A todos estos grandes e indiscutibles méritos se añade el de haber sido el iniciador y el principal inspirador de la fundación de la Internacional.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Estos son sus servicios. Pero toda medalla tiene su cruz, toda luz tiene su sombra, todo individuo humano tiene defectos. Por esta razón, nunca hay que confiar el poder sobre la gran colectividad popular a un solo hombre “por muy genial y virtuoso” que sea, ni a una minoría, <span> </span>por muy inteligente y bien pensante que sea, porque, siguiendo la ley inherente al propio poder, todo poder implica necesariamente un abuso de poder, y todo gobierno, aunque haya sido nombrado por sufragio universal, tiende fatalmente al despotismo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Marx tiene, pues, defectos. Helos aquí:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><span>1.<span style="font:7pt &quot;"> </span></span></span><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">En primer lugar, el defecto profesional de todos los científicos: es un <em>doctrinario</em>. Cree absolutamente en sus teorías, y desde la altura de las mismas, desprecia a todo el mundo. Al ser sabio e inteligente, ha formado necesariamente su partido, un núcleo de amigos ciegamente dedicados a él, que hablan por su boca, que le deifican y le adoran y que, con ello, lo están corrompiendo, lo han corrompido ya considerablemente. Ha llegado a considerarse muy seriamente como el papa del socialismo, o mejor, del comunismo, pues, con toda su teoría, es un comunista autoritario que quiere, como Mazzini, aunque con otras ideas y de un modo mucho más real, más terrestre que Mazzini, la emancipación del proletariado por medio del poder centralizado de un Estado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><span>2.<span style="font:7pt &quot;"> </span></span></span><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">A esta autoadoración por sus teorías absolutas y absolutisas, se añade en Marx, como consecuencia lógica, el odio contra los burgueses, pero no solamente contra ellos, sino también contra todos aquellos, aunque sean socialistas revolucionarios, que se atreven a contradecirle y a seguir un orden de ideas diferente de sus teorías.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Marx, y esto es curioso en un hombre inteligente y tan auténticamente entregado a la causa, tan curioso que sólo puede explicarse por su educación de sabio y de escritor alemán, y sobre todo por su nerviosa naturaleza judía, Marx, digo, es excesivamente vanidoso, pero vanidoso hasta la suciedad y hasta la locura. Cuando alguien ha tenido la desgracia de lastimar del modo más inocente del mundo esta enfermiza vanidad, siempre susceptible y siempre irritable, se ha convertido en un enemigo irreconciliable; y desde entonces, Marx cree lícito cualquier medio, y realmente usa los medios más vergonzosos e indignos, para perder a su enemigo ante la opinión pública. Miente, inventa, trata de difundir las más sucias calumnias. Desde este punto de vista, Mazzini tiene razón cuando hablaba de su detestable carácter; pero fijaos, por favor, queridos amigos, que el propio Mazzini, a pesar de la natural grandeza de ánimo que le caracteriza, y llevado por su creciente impotencia en las últimas polémicas en que han tomado parte, ha acabado utilizando casi los mismos procedimientos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Y es que Mazzini y Marx, tan diferentes en otras cosas —diferencia que casi siempre favorece a Marx— se ven arrastrados por una misma pasión: <em>la ambición política, de educar y de organizar a las masas conforme sus propias ideas</em>. En Mazzini, cuyo desinterés personal, cuya pureza y elevación de ánimo son bien conocidos, se trata de la necesidad de ver triunfar sus ideas, su partido, sus apóstoles. En Marx, cuyos instintos son mucho menos desinteresados que los de Mazzini, se trata del apasionado deseo de ver triunfar sus ideas, el proletariado, y con ellos, de ver el triunfo de su propia persona. La ambición, por consiguiente, es mucho mayor y sobre todo más desinteresada en uno de ellos y más personal en el otro; pero tanto en uno como en otro conduce a las mismas artimañas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">El mal está en la búsqueda del poder, en el amor por el gobierno, en la sed de autoridad. Y Marx está profundamente aquejado de este mal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><span>3.<span style="font:7pt &quot;"> </span></span></span><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Su teoría se presta mucho a ello. Jefe e inspirador, si no principal organizador, de Partido de los comunistas alemanes —en general, no es un gran organizador, pues tiene más talento para la intriga y para la división que para la organización—, es un <em>comunista autoritario, partidario de la emancipación y de la nueva organización del proletariado por medio del Estado</em>, por consiguiente de arriba abajo, mediante la inteligencia y la ciencia de una minoría esclarecida, que profese lógicamente opiniones socialistas y que ejerza, para el propio bien de las masas ignorantes y estúpidas, una <em>autoridad legítima</em> sobre ellas. Aproximadamente este es el mismo sistema político de Mazzini, sólo que con programas distintos. Ello explica en gran parte su odio mutuo y su incapacidad para hacerse justicia. No sólo están separados por sus ideas y sus programas: también compiten por un mismo poder. Pues tanto uno como otro, uno por sus ideas y por sus apóstoles, el otro con sus ideas y consigo mismo, no se conforman con la esperanza de gobernar un día su propio país, sueñan con el <em>poder universal</em>, con el <em>Estado universal</em>: Mazzini, por medio de Italia, primeramente organizada de acuerdo con sus ideas y luego convirtiéndose en la reina del mundo; Marx, por medio de Alemania, de la raza alemana que, según él, ha de regenerar al mundo. Mazzini es italianísimo y Marx es <em>pangermanista</em> hasta la médula de sus huesos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
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<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Hay entre ellos una diferencia que favorece a Mazzini. Mazzini ama a sus amigos fieles, a sus apóstoles, más que a sí mismo; es muy indulgente, a veces demasiado, con ellos, y es lo suficientemente generoso como para perdonar desde el fondo del corazón las injusticias, las ofensas, los engaños de sus amigos que se dirigen contra su persona. Lo que no perdona es la infidelidad a su religión, a sus ideas divinas…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Marx se ama a sí mismo mucho más que a sus amigos y apóstoles, y no hay amistad que soporte la menor herida, por pequeña que sea, contra su vanidad. Perdonará mucho más fácilmente una infidelidad a su sistema político y socialista; la considerará como una prueba de estupidez; o por lo menos, como una prueba de la inferioridad intelectual de su amigo, y esto le hará feliz. Al no ver ya en él un rival capaz de hacerle sombra, quizás lo ame todavía más. Pero nunca perdonará una falta contra su persona: hay que adorarle, idolatrarle, para ser amado por él; hay que temerle, al menos, para que te soporte; le gusta rodearse de patosos, de criados, de aduladores. De todos modos, en su ambiente íntimo hay algunos hombres distinguidos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
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<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Pero en general se puede decir que la franqueza fraternal no abunda en el círculo íntimo de Marx. Al contrario, abundan más las segundas intenciones y la diplomacia. Es una especie de lucha sorda y de extraños compromisos entre diferentes formas de amor propio. Y allí donde la vanidad está en juego, no hay lugar para la fraternidad. Todo el mundo se mantiene con la guardia levantada, porque todo el mundo teme verse aplastado, sacrificado. El círculo íntimo de Marx constituye una especie de contrato mutuo entre diferentes vanidades; Marx es el principal distribuidor de los honores, pero también el instigador siempre pérfido e hipócrita, jamás franco y abierto, de las persecuciones contra los individuos que le hacen sombra, o que han tenido la desafortunada idea de no mostrarle tanta diferencia como esperaba Marx de ellos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
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<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Una vez iniciada la persecución, no se detiene ante ninguna villanía, ante ninguna infamia. Judío él mismo, Marx tiene a su alrededor, tanto en Londres como en Francia, y sobre todo en Alemania, una multitud de pequeños judíos, más o menos inteligentes, intrigantes, inquietos, especuladores, como todos los judíos: agentes comerciales o bancarios, escritores, políticos, periodistas de todas las opiniones y de todos los colores, agentes literarios, en una palabra, al mismo tiempo que agentes financieros, y que con un pie en la Banca y el otro en el movimiento socialista, asientan sus posaderas en la literatura cotidiana de Alemania —se han apoderado de todos los periódicos—, y ya podéis imaginaros la nauseabunda literatura que se escribe de este modo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
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<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Pues bien, todo este mundo judío, formando una secta explotadora, un pueblo-sanguijuela, un único parásito devorador, estrecha e íntimamente organizado, no sólo a través de las fronteras de los Estados, sino a través de cualquier diferencia de opiniones políticas, este mundo judío está hoy en gran parte a disposición de Marx, por un lado, y los de Rothschild por otro. Estoy seguro de que, por una parte, los Rothschild<span> </span>aprecian los méritos de Marx y de que, por otra, Marx siente una atracción instintiva y un gran respeto por los Rothschild. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
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<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Esto puede parecer extraño. ¿Qué puede haber en común entre los comunistas y la Gran Banca? Ah, es que el comunismo de Marx persigue la potente centralización del Estado, y allí donde hay centralización del Estado debe haber necesariamente una Banca Central del Estado, la nación parásita de los judíos, especulando con el trabajo del pueblo, tendrá siempre medios de subsistencia…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
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<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Sea como sea, es un hecho que la mayor parte del mundo judío está a disposición de Marx, sobre todo en Alemania. Basta que haga objeto de sus persecuciones a un individuo, para que sobre él caiga un alud de injurias, de invectivas de la peor especie, de calumnias ridículas e infames, desde todos los periódicos, socialistas y no socialistas, republicanos y monárquicos. En Italia, donde el sentimiento de la mutua educación y del respeto humano se observa tan rigurosamente, por lo menos formalmente, no podéis imaginaros la suciedad y el infamante carácter que tienen las polémicas periodísticas en la prensa alemana; los judíos “escribanos destacan sobre todo en el arte de las insinuaciones cobardes, odiosas y pérfidas”. Raramente acusan de un modo abierto; siempre insinúan, “han oído decir, se dice, quizá no sea cierto, pero…”, y acaban lanzando a la cara de sus enemigos las más absurdas calumnias.<a name="_ftnref1" href="http://miguelbakunin.wordpress.com/wp-admin/#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">[1]</span></span></span></span></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><strong><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Yo lo sé por propia experiencia. Marx y yo nos conocemos desde hace tiempo. Lo encontré por vez primera en París en 1844. Yo era un emigrado. Fuimos bastante amigos. Él estaba mucho más adelantado que yo, y hoy sigue estándolo, no sólo mucho más avanzado, sino que es incomparablemente más sabio que yo. Por aquel entonces, yo no sabía nada de economía política, todavía no me había desecho de las abstracciones metafísicas y mi socialismo era puramente instintivo. Él, aunque más joven que yo, era ya un ateo, un materialista erudito y un socialista científico. Fue precisamente en esta época cuando elaboró los primeros fundamentos de su sistema actual. Nos vimos bastante a menudo, pues yo sentía un gran respeto por su ciencia y por su apasionada dedicación, siempre mezclada de vanidad personal, a la causa del proletariado, y yo buscaba con avidez su conversación, por lo instructiva e ingeniosa que era, cuando no se dejaba llevar por el odio mezquino, lo que, desgraciadamente, sucedía bastante a menudo. De todos modos, nunca llegó a producirse una intimidad abierta entre los dos. Nuestros temperamentos no concordaban. Él me consideraba como un idealista sentimental y tenía razón; yo lo consideraba como un vanidoso pérfido y socarrón, y también tenía razón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">En 1848, nos encontramos en campos de opinión enfrentados. Y debo decir que la razón estuvo más de su parte que de la mía. Él acababa de fundar una sección de los comunistas alemanes tanto en París como en Bruselas y, aliado con los comunistas franceses y algunos comunistas ingleses, había formado, con la ayuda de su amigo y compañero inseparable Engels, una primera asociación internacional de comunistas de diferentes países en Londres. Allí redactó, conjuntamente con Engels, un escrito excesivamente notable, conocido por el título <em>Manifiesto de los comunistas</em> (sic). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Yo, llevado por la borrachera del movimiento revolucionario en Europa, estaba mucho más preocupado por el aspecto negativo que por el positivo de esta revolución, es decir, me preocupaba mucho más la destrucción de lo que había que la edificación y la organización de lo que tenía que venir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Sin embargo, hubo un punto en el que la razón estaba de mi parte. Como eslavo, yo quería la emancipación de la raza eslava del yugo de los alemanes mediante la revolución, es decir, mediante la destrucción de los Imperios ruso, austriaco, prusiano, turco, y mediante la reorganización de los pueblos, de abajo arriba, y en plena libertad, sobre la base de una completa igualdad económica y social, y no por la fuerza de una autoridad por revolucionaria que pretenda ser y por inteligente que efectivamente sea. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Por aquel entonces, la diferencia de los sistemas que nos separan hoy, de un modo más meditado por mi parte, ya se había esbozado. Mis ideas y mis aspiraciones no debían gustarle nada a Marx, primero porque no eran las suyas; después, porque eran contrarias a sus convicciones de comunista autoritario; finalmente, porque, como todo patriota alemán, no admitía entonces, ni admite ahora, el derecho de los eslavos a emanciparse del yugo de los alemanes, pensando ahora y entonces que los alemanes están llamados a civilizarlos, es decir, a germanizarlos de buen grado o por la fuerza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Para castigarme por el atrevimiento de perseguir la realización de una idea diferente e incluso opuesta a la suya, Marx se vengó a su manera. Era el redactor de la <em>Gaceta Renana</em> que se publicaba en Colonia. En uno de sus números leí un artículo de París en el que se decía que George Sand (con la cual tuve contacto hace ya tiempo) <em>habría</em> dicho a <em>alguien </em><span> </span>que no había de fiarse de Bakunin, porque <em>podría ser</em> que “fuese <em>algo así</em> como un agente ruso”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Esta acusación, que cayó sorpresivamente sobre mí en un comienzo, en que yo estaba en plena organización revolucionaria, paralizó completamente mi acción durante algunas semanas. Todos mis amigos alemanes y eslavos se alejaron de mí. Entonces, yo era el primer ruso que se había metido de una manera activa a la revolución; y no hace falta que os acuerde los normales y tradicionales que son los sentimientos de desconfianza que experimenta un occidental cuando oye hablar de un revolucionario ruso. Lo primero que hice, pues, fue escribir a George Sand. Ella se apresuró a contestar enviándome la copia de una carta que había dirigido a la redacción de la <em>Gaceta Renana</em>, en la que daba un sincero y formal desmentido a las acusaciones. Yo estaba en Breslau y envié a un amigo polaco a Colonia para exigir una retractación solemne y completa. Marx se retractó, echándole la culpa al corresponsal de París, y declaró que el periódico había publicado esta noticia cuando él estaba ausente; que me conocía demasiado para haber… etc. etc. (añadiendo), muchos elogios y dando pruebas de amistad y estimación. La cosa quedó así.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Algunos meses después, me encontré con él en Berlín. Unos amigos comunes nos obligaron a darnos un abrazo. Y entonces, en medio de una conversación medio en serio medio en broma, Marx me dijo: “¿Sabes que ahora estoy al frente de una sociedad comunista secreta tan bien disciplinada que si yo le dijese a uno de mis miembros: <em>Ve y mata a Bakunin</em>, te mataría?” Yo le contesté que si (su) sociedad secreta no tenía otra cosa que hacer que matar a la gente que no le caía bien, debía tratarse de una sociedad de lacayos o de fanfarrones ridículos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Después de esta conversación, no nos volvimos a ver hasta 1864.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">En 1849 me detuvieron. Juzgado y condenado a muerte en Sajonia, fui entregado a Austria en 1850, pues el rey de Sajonia no quería ejecutar a nadie, a pesar de que mis compañeros (Roeckel y Heubner) y yo nos habíamos negado a pedir gracia. Juzgado y condenado a muerte en Austria, fui entregado a Rusia en 1851. Austria había prometido al rey de Sajonia que no me ejecutaría, promesa que Rusia tuvo que renovar a este mismo rey, apasionado por la botánica, que, como sabéis, no era una mala persona. En Rusia pasé seis años en una fortaleza. En 1857 me exiliaron en Siberia y en 1861 huí de allí a través de Japón, el Océano Pacífico, San Francisco, el istmo de Panamá, Nueva York. A finales de diciembre de 1861, llegaba a Londres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Allí encontré a mis compatriotas Herzen y Ogarev, y por medio de ellos conocí a Mazzini. Y esto es lo que Ogarev, Herzen y Mazzini me dijeron:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Mientras yo me divertía en las fortalezas alemanas y rusas y en Siberia, Marx y cía. habían divulgado, escrito y publicado contra mí en los periódicos ingleses y alemanes los más infames rumores, afirmando que era falso que yo estuviese encerrado en una fortaleza: que, por el contrario, el emperador Nicolás me había recibido con los brazos abiertos, ofreciéndome todas las comodidades, todos los placeres de la vida, y que yo pasaba las horas en compañía de mujeres galantes y bebiendo champán, etc. etc.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Era infame, pero también estúpido. Por otra parte, ya habían recibido su merecido, y en este aspecto debo un eterno agradecimiento a Mazzini y su noble amigo, el polaco Worcell, jefe de la democracia polaca, por haber salido enérgicamente en mi defensa cuando yo estaba ausente e imposibilitado para defenderme solo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Hacía poco que había llegado a Londres cuando un periódico inglés, redactado por un tal Urquhart, turcófilo medio loco, publicó que el gobierno ruso me había enviado, evidentemente, para hacer de espía. Contesté en un periódico, conminando al anónimo calumniador que diese la cara, prometiéndole contestar no con la pluma en mano, sino con la mano sin pluma. Se dio por advertido y me dejó en paz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Estuve todo el año 1862 en Londres sin tratar, naturalmente, de encontrarme con Marx. A principios de 1863, salí hacia Suecia donde tenía que colaborar con una revolución rusa en ayuda de la revolución polaca; llegué incluso a formar parte de una expedición por mar que tenía que llevarnos a las costas polacas. Traicionados por el capitán inglés del barco a vapor que tenía que transportarnos, pudimos escapar, con [mucho] trabajo, de la persecución de un barco de guerra ruso. A finales de 1863 volví, desde Suecia, a Londres, y desde allí marché, pasando por Bélgica, Francia y Suiza, a Italia, cargado de cartas de recomendación de Mazzini y de mi amigo, aquí presente, Aurelio Saffi. Estuve en Caprera donde tuve el honor de conocer al general Garibaldi. Pasé el invierno y parte del verano en Toscana, y en 1864, en el mes de agosto, volví a Suecia pasando por los mismos países. En octubre, estaba de nuevo en Londres. Fue entonces cuando recibí una nota de Marx, que todavía conservo, en la que me preguntaba si tenía inconveniente en recibirle en mi casa al día siguiente. Le contesté que no, y vino. Tuvimos unas palabras de explicación; me juró que nunca había dicho ni hecho nada contra mí, que, al contrario, siempre había sentido hacia mí una gran estimación y una sincera amistad. A pesar de que yo sabía que lo que me decía no era en absoluto cierto, no le guardé rencor por ello. Por otra parte, me interesaba mucho reanudar mi contacto con Marx desde otro punto de vista. Yo sabía que él había participado activamente en la fundación de la Internacional. Había leído el manifiesto que había escrito en nombre del Consejo general provisional, un manifiesto notable, profundo, serio, como todo lo que sale de su pluma cuando no hace polémica personal. Terminamos despidiéndonos como buenos amigos, sin que, no obstante, yo le devolviese la vista.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Pasé todo el invierno en Florencia, y durante la primavera de 1865 partí hacia Nápoles, donde estuve hasta septiembre de 1867, época en que se celebró el primer Congreso de la Liga de la Paz y la Libertad, en Ginebra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Intercambié algunas cartas con Marx<a name="_ftnref2" href="http://miguelbakunin.wordpress.com/wp-admin/#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">[2]</span></span></span></span></a>, y nuevamente le perdí de vista.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Precisamente durante este Congreso de la Paz en Ginebra, el viejo comunista Philippe Becker, uno de los fundadores de la Internacional, como Marx, y amigo suyo, aunque a la manera alemana, es decir, diciendo las peores cosas de él cuando podía hacerlo sin comprometerse, me mandó, de parte de Marx, el primer volumen, único hasta ahora publicado, de una obra excesivamente importante, sabia, profunda, aunque muy abstracta titulada <em>El Capital</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">En esta ocasión, cometí una falta enorme: olvidé escribir a Marx para agradecérselo. Algunos meses después… [aquí acaba el manuscrito]. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"><strong>Mijail Bakunin</strong><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;" align="right">
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;" align="right">
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;" align="right"><em><span style="font-size:9pt;font-family:&quot;" lang="ES">Digitalizado por Humberto López Amida.</span></em></p>
<div>
<hr size="1" />
<div id="ftn1">
<p class="MsoFootnoteText" style="margin:0;"><strong>Notas.</strong></p>
<p class="MsoFootnoteText" style="margin:0;">
<p class="MsoFootnoteText" style="margin:0;"><a name="_ftn1" href="http://miguelbakunin.wordpress.com/wp-admin/#_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:10pt;font-family:&quot;" lang="ES">[1]</span></span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-size:x-small;font-family:Times New Roman;"> Bakunin había ya redactado otro texto que empezaba con estas mismas palabras.</span></span></p>
</div>
<div id="ftn2">
<p class="MsoFootnoteText" style="margin:0;"><a name="_ftn2" href="http://miguelbakunin.wordpress.com/wp-admin/#_ftnref2"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:10pt;font-family:&quot;" lang="ES">[2]</span></span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-size:x-small;font-family:Times New Roman;"> Las cartas de Marx a Bakunin se han perdido.</span></span></p>
</div>
</div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/miguelbakunin.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/miguelbakunin.wordpress.com/104/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=104&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Consideraciones filosóficas sobre el fantasma divino, sobre el mundo real y sobre el hombre. (Formato PDF)</title>
		<link>http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/09/27/consideracionesfilosoficaspdf/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Sep 2008 21:05:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Materialismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Este documento se encuentra ya publicado en el Archivo, en dos partes. Pero para una mucha mayor facilidad de su lectura y descarga lo publicamos ahora en formato pdf en un solo documento. Este trabajo de Bakunin, según sus biógrafos es una continuación del también famoso documento Federalismo, Socialismo y Antitelogismo (También publicado en este [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=94&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
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<p>Este documento se encuentra ya publicado en el Archivo, en dos partes. Pero para una mucha mayor facilidad de su lectura y descarga lo publicamos ahora en formato pdf en un solo documento.</p>
<p>Este trabajo de Bakunin, según sus biógrafos es una continuación del también famoso documento <em>Federalismo, Socialismo y Antitelogismo </em>(También publicado en este Archivo en dos partes y pronto en pdf).</p>
<p>Consideraciones filosóficas es un estudio bastante profundo y lúcido sobre la naturaleza, las ciencias y la relación de todo esto con el mundo social de las relaciones humanas. Un texto imprescindible para el conocimiento del pensamiento de Bakunin y su materialismo integral.<span id="more-94"></span></p>
<p>Para leerlo o descargarlo da clic sobre el siguiente enlace: <strong><a href="http://miguelbakunin.files.wordpress.com/2008/09/consideracionesfilo.pdf">Consideraciones Filosóficas.</a></strong></p>
<p style="text-align:right;"><strong>Archivo Miguel Bakunin.</strong></p>
<p><a href="http://miguelbakunin.files.wordpress.com/2008/09/consideracionesfilo.pdf"><br />
</a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/miguelbakunin.wordpress.com/94/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/miguelbakunin.wordpress.com/94/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=94&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Bakunin. Crítica y Acción (Libro de Frank Mintz en Formato PDF).</title>
		<link>http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/08/19/criticayaccion/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 20:01:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>
		<category><![CDATA[Textos sobre Bakunin.]]></category>

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		<description><![CDATA[El siguiente libro presentado en formato PDF es una compilación de textos de Bakunin presentados por Frank Mintz. Pero además de la presentación de textos inéditos en español hasta el momento de la publicación del libro, Frank presenta un análisis personal sobre algunos aspectos de la obra de Bakunin, y una &#8220;conversación&#8221; de Gregori Maximov [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=91&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">El siguiente libro presentado en formato PDF es una compilación de textos de Bakunin presentados por Frank Mintz. Pero además de la presentación de textos inéditos en español hasta el momento de la publicación del libro, Frank presenta un análisis personal sobre algunos aspectos de la obra de Bakunin, y una &#8220;conversación&#8221; de Gregori Maximov con Bakunin.<span id="more-91"></span></p>
<p style="text-align:justify;">El libro además presenta una biografía de Mijail Bakunin.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta obra fue editada en el año 2006 por la editorial Utopía Libertaria, el prologo es de Red Libertaria (Argentina).</p>
<p style="text-align:justify;">Para leer y descargar el libro da click en el siguiente enlace: <strong><a href="http://miguelbakunin.files.wordpress.com/2008/08/bakunincya.pdf">Bakunin. Crítica y Acción.</a></strong></p>
<p style="text-align:right;"><strong>Archivo Miguel Bakunin.</strong></p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/miguelbakunin.wordpress.com/91/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/miguelbakunin.wordpress.com/91/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=91&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Estatutos secretos de la Alianza: Programa y objeto de la Organización Revolucionaria de los Hermanos Internacionales.</title>
		<link>http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/08/19/hermanosinternacionales/</link>
		<comments>http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/08/19/hermanosinternacionales/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 19:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>

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		<description><![CDATA[Visiblemente este texto viene a ser un complemento de &#8220;Programa de la Sociedad de la Revolución Internacional&#8221; del mismo año. Se puede ver que Bakunin propone la forma federativa de comunas, tres años antes de la Comuna de París. Frank Mintz. ______________________________ 1. Los principios de esta organización son los mismos que los del programa [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=89&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Visiblemente este texto viene a ser un complemento de &#8220;Programa de la Sociedad de la Revolución Internacional&#8221; del mismo año. Se puede ver que Bakunin propone la forma federativa de comunas, tres años antes de la Comuna de París.</p>
<p style="text-align:right;">Frank Mintz.<span id="more-89"></span></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>______________________________</strong></p>
<p style="text-align:justify;">1. Los principios de esta organización son los mismos que los del programa de la alianza internacional de la democracia socialista. Están expuestos de modo aún más explícito, en relación con las cuestiones de la mujer, de la familia religiosa y jurídica y del Estado, en el programa de la <strong>democracia socialista rusa.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">El Buró central prevé por lo demás entregar pronto un desarrollo teórico y práctico más completo.</p>
<p style="text-align:justify;">2. La asociación de los Hermanos Internacionales quiere la revolución universal, social, filosófica, económica y política a la vez, para que del orden actual de las cosas, basado en la propiedad, la explotación, la dominación y el principio de la autoridad -ya sea religiosa, ya sea metafísica y de modo burgués doctrinaria, hasta jacobinamente revolucionaria-, no quede en toda Europa primero, y luego en el resto del mundo, ni una piedra sobre otra, al grito de paz a los trabajadores, libertad a todos los oprimidos, y muerte a los dominadores, explotadores, y a los tutores de todo tipo. Queremos destruir todos los Estados y todas las iglesias, con todas sus instituciones y leyes religiosas, políticas, jurídicas, financieras, policiales, universitarias, económicas y sociales, para que todos esos millones de pobres seres humanos, engañados, avasallados, angustiados, explotados, ya libertados de todos sus directores y bienhechores oficiales y oficiosos, asociaciones e individuos respiren al fin con una completa libertad.</p>
<p style="text-align:justify;">3. Convencidos de que el mal individual y social radica mucho menos en los individuos que en la organización de las cosas y en las posiciones sociales, seremos humanos, tanto por sentimiento de justicia como por cálculo de utilidad, y destruiremos sin piedad las posiciones y las cosas para poder, sin peligro alguno para la Revolución, perdonar a los hombres. Negamos el <strong>libre albedrío</strong> y el supuesto derecho de la sociedad a castigar (1). La misma justicia, tomada en el sentido más humano, más amplio, es únicamente, por así decirlo, negativa y de transición. Ella señala la única vía posible de la emancipación humana, o sea la humanización de la sociedad por la libertad en la igualdad. La solución positiva sólo podrá ser dada por la organización cada vez más racional de la sociedad. Esta solución tan deseada, el ideal nuestro, es la libertad, la moralidad, la inteligencia y el bienestar de cada uno por la solidaridad de todos: la humana fraternidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Todo individuo humano es el producto involuntario de un medio natural y social en cuyo seno nació, se desenvolvió y del que sigue recibiendo la influencia. Las tres grandes causas de toda inmoralidad humana son: la desigualdad tanto en el ámbito político como económico y social; la ignorancia que es el resultado natural, y su consecuencia necesaria: <strong>la esclavitud</strong> (2).</p>
<p style="text-align:justify;">Siendo siempre y por doquier la organización de la sociedad la única causa de los crímenes cometidos por los hombres, es una hipocresía o un absurdo evidente de parte de la sociedad castigar a los criminales, puesto que cada castigo supone la culpabilidad y los criminales nunca son culpables. La teoría de la culpabilidad y del castigo provienen de la teología, es decir del casamiento del absurdo con la hipocresía religiosa.</p>
<p style="text-align:justify;">El único derecho que se puede reconocer a la sociedad en su estado actual de transición, es el derecho natural de asesinar a los criminales producidos por ella misma por su propia defensa; y no el de juzgarles y condenarles. Ese derecho ni siquiera lo es un en la estricta acepción de esa palabra; será antes un hecho natural, entristecedor pero inevitable, firmado y producido por la impotencia y la estupidez de la sociedad actual; y cuanto más sepa la sociedad evitar el uso de tal derecho, más cerca estará de su emancipación real. Todos los revolucionarios, los oprimidos, las sufridas víctimas de la organización actual de la sociedad, cuyos corazones están por supuesto llenos de venganza y odio, deben acordarse de que los reyes, los opresores, los explotadores de todo tipo son tan culpables como los criminales procedentes de la masa popular: son delincuentes pero no culpables, dado que son también como los criminales ordinarios, productos involuntarios de la organización actual de la sociedad. No habrá que extrañarse si desde el primer momento el pueblo insurrecto mate a muchos de ellos. Será una desgracia inevitable quizás, tan fútil como los estragos causados por una tempestad.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero ese hecho natural no será ni moral, ni siquiera útil. Al respecto, la historia está llena de enseñanzas: la terrible guillotina de 1793 que no se puede acusar ni de que fue perezosa ni lenta, no logró destruir a la clase nobiliaria en Francia. La aristocracia no fue completamente destruida, pero sí profundamente sacudida, no por la guillotina, sino por la confiscación y la venta de sus bienes. Y en general se puede decir que las matanzas políticas nunca mataron los partidos; resultaron sin efecto contra las clases privilegiadas, por radicar el poder mucho menos en los hombres que en las posiciones dadas a los hombres privilegiados por la organización de las cosas, o sea la <strong>institución del Estado,</strong> y su consecuencia tanto como su base natural, la <strong>propiedad individual.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Para hacer una revolución radical, hay que atacarse por lo tanto a las posiciones y a los cosas, destruir la propiedad y el Estado. Y entonces no se necesitará destruir a los hombres, y condenarse a la reacción infalible e inevitable que nunca dejó y no dejará nunca de producir en cada sociedad: la masacre de los hombres.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero para tener el derecho de ser humano para con los hombres, sin peligro para la revolución, habrá que ser despiadado con las posiciones y las cosas; habrá que destruirlo todo, sobre todo y ante todo la propiedad y su inevitable corolario, el Estado. Este es todo el secreto de la revolución.</p>
<p style="text-align:justify;">No hay que asombrarse si los jacobinos y los blanquistas que se convirtieron en socialistas antes por necesidad que por convicción, y para quienes el socialismo es un medio, no el objetivo de la Revolución, puesto que quieren la dictadura, o sea la centralización del Estado y que el Estado les llevará por una necesidad lógica e inevitable a la reconstitución de la propiedad ; es muy natural, decimos, que por no querer hacer una revolución radical contra las cosas, sueñen con una revolución sanguinaria contra los hombres. Pero esta revolución sanguinaria basada en la construcción de un Estado revolucionario poderosamente centralizado tendría como resultado inevitable, como lo probaremos más tarde, la dictadura militar para un nuevo amo. Por consiguiente el triunfo de los jacobinos o de los blanquistas sería la muerte de la Revolución.</p>
<p style="text-align:justify;">4. Somos los enemigos naturales de esos revolucionarios, futuros dictadores, reglamentadores y tutores de la revolución, que, incluso antes de que estén destruidos los Estados monárquicos, aristocráticos, y burgueses actuales, ya tienen el sueño de la creación de Estados revolucionarias nuevos, tan centralizadores y más despóticos que los Estados que existen hoy día. Dichos revolucionarios tienen una tan gran costumbre del orden creado por alguna autoridad desde arriba y tan gran horror a lo que les parece los desórdenes, que no son sino la franca y natural expresión de la vida popular, que aún antes de que se haya producido por la revolución un buen y saludable desorden, ya están soñando con el fin y el amordazamiento con la acción de alguna autoridad que de revolución sólo tendrá el nombre, pero que en efecto no será nada más que una nueva reacción dado que será ya una nueva condena de las masas populares, gobernadas por decretos, al obedecimiento, a la inmovilidad, a la muerte, o sea a la esclavitud y la explotación por una nueva aristocracia casi revolucionaria.</p>
<p style="text-align:justify;">5. Comprendemos la revolución en el sentido del desencadenamiento de lo que se llama hoy en día las malas pasiones, y de la destrucción de lo que con el mismo estilo se llama &#8220;el orden público&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">No tememos, sino que invocamos la anarquía, convencidos que de esta anarquía, o sea la manifestación completa de la vida popular desencadenada, debe salir la libertad, la igualdad, la justicia, el orden nuevo, y la fuerza misma de la Revolución contra la Reacción. Esta vida nueva &#8211; la revolución popular &#8211; no tardará sin duda alguna en organizarse, pero creará su organización revolucionaria desde abajo hacia arriba y desde la circunferencia hasta el centro, de acuerdo al principio de la libertad, y no de arriba abajo, ni del centro a la circunferencia según el modo de cualquier autoridad. Poco nos importa que esta autoridad se llame Iglesia, Monarquía, Estado constitucional, República burguesa, o incluso dictadura revolucionaria. Las detestamos y rechazamos por igual, por ser fuentes infalibles de explotación y despotismo.</p>
<p style="text-align:justify;">6. La revolución tal como la entendemos deberá desde el primer día destruir radical y completamente el Estado y todas las instituciones del Estado. Las consecuencias naturales y necesarias de estas destrucciones serán:</p>
<p style="text-align:justify;">a) La bancarrota del Estado;</p>
<p style="text-align:justify;">b) El cese del pago de las deudas privadas por la intervención del Estado, dejando a cada deudor el derecho de pagar las suyas, si lo desea;</p>
<p style="text-align:justify;">c) El cese de los pagos de todo tipo de impuestos y de la deducción de todas las contribuciones, ya sea directa, ya sea indirectas;</p>
<p style="text-align:justify;">d) La disolución del ejército, de la magistratura, de la burocracia, de la policía y de las cárceles;</p>
<p style="text-align:justify;">e) La abolición de la justicia oficial, la suspensión de cuanto jurídicamente se denominaba derecho, y del ejercicio de esos derechos. Por tanto, abolición y quema de todos los títulos de propiedad, actos de herencia, venta, donación, todos los procesos, en una palabra, de todo el papeleo jurídico y civil. Por todas partes y en todo, el hecho revolucionario en lugar del derecho creado y garantizado por el Estado;</p>
<p style="text-align:justify;">f) La confiscación de todos los capitales productivos e instrumento de trabajo a favor de las asociaciones de trabajadores, que deberán hacerlas producir colectivamente;</p>
<p style="text-align:justify;">g) La confiscación de todas las propiedades de la Iglesia y del Estado así como los metales preciosos de los individuos para la alianza federativa de todas las asociaciones operarias, Alianza que constituirá la Comuna.</p>
<p style="text-align:justify;">En compensación por los bienes confiscado la Comuna dará lo estricto necesario a todos los individuos así despojados, que podrán más tarde por su propio trabajo ganar más si lo pueden y si lo quieren;</p>
<p style="text-align:justify;">h) Para la organización de la Comuna, la Federación de las barricadas en permanencia y la función de un Consejo de la Comuna revolucionaria por la delegación de uno o dos diputados por cada barricada, uno por calle o por barrio, diputados investidos de mandatos imperativos, siempre responsables y siempre revocables. Así organizado el Consejo Comunal, podrá elegir en su seno comités ejecutivos, separados para cada rama de la administración revolucionaria de la Comuna.</p>
<p style="text-align:justify;">i) Declaración de la capital insurrecta y organizada en Comuna que tras haber destruido al Estado autoritario y tutelar, lo que tenía el derecho de hacer por ser su esclavo, como todas las otras localidades, renuncia a su derecho, o antes a cualquier pretensión de gobernar, de imponerse a las provincias.</p>
<p style="text-align:justify;">k) Llamamiento a todas las provincias, comunas, y asociaciones, dejándolas a todas seguir el ejemplo dado por la capital de <strong>reorganizarse</strong> revolucionariamente primero, y delegar luego, en un punto de reunión convenido, a sus diputados, todos también, investidos de mandatos imperativos, responsables y revocables, para constituir la Federación de las asociaciones, comunas, y provincias insurrecta en nombre de los mismos principios, y para organizar una fuerza revolucionaria capaz de triunfar de la reacción. Envío no de mandatarios revolucionarios oficiales con todo tipo de medallas, sino propagadores revolucionarios a todas las provincias y comunas, sobre todo entre los campesinos que no podrán ser revolucionado ni por los principios, ni por los decretos de alguna dictadura, sino únicamente por el mismo hecho revolucionario, o sea las consecuencias que producirá infaliblemente en todas las comunas el cese total de la vida jurídica, oficial del Estado. Abolición del Estado nacional otra vez en el sentido de que todo país extranjero, provincia, comuna, asociación o incluso individuo aislado, que se hayan levantado en nombre de los mismos principios, serán recibidos en la federación revolucionaria sin preocupación por las fronteras actuales de los Estados y aunque pertenezcan a sistemas políticos o nacionales diferentes, y las propias provincias, comunas, asociaciones, individuos que tomen el partido de la Reacción estarán excluidos. Es por tanto por el mismo hecho de la propagación y organización de la revolución para la defensa mutua de los países insurrectos cómo triunfará la universalidad de la revolución fundada en la abolición de las fronteras y en la ruina de los Estados.</p>
<p style="text-align:justify;">7. No puede haber ya revolución ni política, ni nacional triunfante a menos que la revolución política se transforme en revolución social, y la revolución nacional, precisamente por su carácter radicalmente socialista y destructivo del Estado, se convierta en la revolución universal.</p>
<p style="text-align:justify;">8. Dado que la revolución la deberá hacer por todas partes el pueblo, y puesto que la suprema dirección tiene que quedar siempre en el pueblo organizado en federación libre de asociaciones agrícolas e industriales, el Estado revolucionario y nuevo, organizándose de abajo arriba por la vía de la delegación revolucionaria y abarcando a todos los países insurrectos en nombre de los mismos principios sin preocupación por las viejas fronteras y las diferencias de nacionalidades, tendrá por objeto la administración de los servicios públicos y no el gobierno de los pueblos. Constituirá la nueva patria, la alianza de la Revolución Universal contra la alianza de todas les reacciones.</p>
<p style="text-align:justify;">9. Esta organización excluye cualquier idea de dictadura y poder dirigente tutelar. Pero para la misma realización de esta alianza revolucionaria y para el triunfo de la revolución contra la reacción, es necesario que en medio de la anarquía popular que constituirá la vida misma y toda la energía de la revolución, la <strong>unidad del pensamiento y de la acción revolucionaria</strong> halle <strong>un órgano</strong>. Ese órgano debe ser <strong>la asociación secreta y universal de los Hermanos Internacionales.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">10. Esta asociación parte de la convicción que las revoluciones nunca las hacen ni los individuos, ni siquiera las sociedades secretas. Se producen por sí misma, por la fuerza de las cosas, por el movimiento de los eventos y hechos. Se van preparando durante mucho tiempo en la profundidad de la consciencia instintiva de las masas populares, luego estallan, suscitadas en apariencia a menudo por causas fútiles. Todo lo que puede hacer una sociedad secreta bien organizada, es primero facilitar el nacimiento de una revolución propagando entre las masas ideas que correspondan a los instintos de las masas y organizar, no el ejército de la revolución, -el ejército siempre debe ser el pueblo- sino una suerte de plana mayor revolucionaria compuesta de individuos entregados, enérgicos, inteligentes, y sobre todo amigos sinceros, ni ambiciosos ni vanidosos, del pueblo, capaces de servir de intermediarios entre la idea revolucionaria y los instintos populares.</p>
<p style="text-align:justify;">11. El número de esos individuos no debe pues ser inmenso. Para la organización internacional en toda Europa, bastan con cien revolucionarios fuertemente y seriamente aliados. Dos, tres centenas de revolucionarios bastarán para la organización del país más grande.</p>
<p style="text-align:right;"><strong>Mijail Bakunin, 1868.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">__________________________</p>
<p style="text-align:justify;">(Otoño de 1868, original en francés, CD-R Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam, traducción de Frank Mintz)</p>
<p style="text-align:justify;">Notas del traductor (= NDT)</p>
<p style="text-align:justify;">1) En el <em>Programa de la Sociedad de la Revolución Internacional</em> de 1868, se lee &#8220;<em>II. Negación del libre albedrío y del derecho de la sociedad a castigar</em>.&#8221; NDT.</p>
<p style="text-align:justify;">2) En el <em>Programa de la Sociedad de la Revolución Internacional</em> de 1868, se lee:</p>
<p style="text-align:justify;">&#8220;<em>las cuatro grandes causas de toda inmoralidad humana son: 1) la ausencia de higiene y educación racionales; 2) la desigualdad de condiciones económicas y sociales; 3) la ignorancia de las masas, que resultan naturalmente de ello, y 4) su necesaria consecuencia, la esclavitud. La educación, la instrucción y la organización de la sociedad de acuerdo a la libertad y la justicia deben sustituirse al castigo.&#8221;</em></p>
<p style="text-align:justify;">Se observa que Bakunin se dejó en el tintero el primer punto que pocas veces impidió las insurrecciones populares. NDT.</p>
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	</item>
		<item>
		<title>Programa y Estatutos de la Alianza de la Democracia Socialista</title>
		<link>http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/07/24/programayestatutos/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Jul 2008 03:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>

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		<description><![CDATA[Este texto, muy influenciado por Bakunin y sus compañeros, fue la base de la creación de la Internacional en España entre 1870 y 1872. De hecho, es casi una traducción literal del &#8220;Programa de la Alianza Internacional de la democracia Socialista&#8221; creada en 1868 (documento traído por Fanelli a España)reproducido por James Guillaume en el [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=84&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Este texto, muy influenciado por Bakunin y sus compañeros, fue la base de la creación de la Internacional en España entre 1870 y 1872. De hecho, es casi una traducción literal del &#8220;Programa de la Alianza Internacional de la democracia Socialista&#8221; creada en 1868 (documento traído por Fanelli a España)reproducido por James Guillaume en el tomo I de &#8220;L&#8217;Internationale&#8221;, pp. 132-133, en 1905.</p>
<p style="text-align:right;">Frank Mintz.<span id="more-84"></span></p>
<p style="text-align:justify;"><em>1. La Alianza quiere, ante todo, la abolición definitiva y completa de las clases y la igualdad económica y social de los individuos de ambos sexos. Para llegar a este objeto, pide la abolición de la propiedad individual y del derecho de heredar, a fin de que en el porvenir sea el goce proporcionado a la producción de cada uno, y que conforme con las decisiones tomadas por los últimos congresos de Bruselas y Basilea, la tierra y los instrumentos de trabajo, como cualquier otro capital, llegando a ser propiedad colectiva de la Sociedad entera, no puedan ser utilizados más que por los trabajadores, es decir, por las asociaciones agrícolas e industriales.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>2. Quiere para todos los niños de ambos sexos, desde que nazcan, la igualdad en los medios de desarrollo, es decir, de alimentación, de ilustración y de educación en todos los grados de la ciencia y de la industria y de las artes, convencida de que esto dará por resultado que la igualdad solamente económica y social en su principio, llegará a ser también intelectual, haciendo desaparecer todas las desigualdades ficticias, productos históricos de una organización tan falsa como inicua.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>3. Enemiga de todo despotismo, no reconoce ninguna forma de Estado, y rechaza toda acción revolucionaria que no tenga por objeto inmediato y directo el triunfo de la causa de los trabajadores contra el capital; pues quiere que todos los Estados políticos y autoritarios actualmente existentes se reduzcan a simples funciones administrativas de los servicios públicos en sus países respectivos, estableciéndose la unión universal de las libres asociaciones tanto agrícolas como industriales.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>4. No pudiendo la cuestión social encontrar su solución definitiva y real sino en la base de la solidaridad internacional de los trabajadores de todos los países, la Alianza rehúsa toda marcha que se funde sobre el llamado patriotismo y sobre la rivalidad de las naciones.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>5. La Alianza se declara atea; quiere la abolición de los cultos; la sustitución</em> de la ciencia a la fe y de la justicia humana a la justicia divina.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>ESTATUTOS</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>1. La Alianza de la Democracia Socialista estará constituida por miembros de la Asociación Internacional de los Trabajadores, y tendrá por objeto la propaganda y desarrollo de los principios de su programa y el estudio y práctica de todos los medios propios para alcanzar la emancipación directa e inmediata de la clase obrera.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>2. A</em><em> fin de conseguir los mayores resultados posibles y de no comprometer la marcha de la organización social, la Alianza será eminentemente secreta.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>3. Para la admisión de nuevos socios se procederá, a propuesta de algún miembro antiguo, al nombramiento de una comisión encargada de examinar detenidamente el carácter y circunstancias del aspirante, quien podrá ser admitido por votos de mayoría de socios, después de haber oído éstos el dictamen de la comisión examinadora.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>4. No puede ser admitido miembro alguno sin antes haber aceptado sincera y completamente los principios del programa, y prometido hacer a su alrededor, según la medida de sus fuerzas, la propaganda más activa de ellos, tanto por el ejemplo, como por la palabra.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>5. La Alianza influirá cuanto pueda en el seno de la Federación obrera local para que no tome una marcha reaccionaria o antirrevolucionaria.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>6. Celebrará reunión general de socios a lo menos una vez cada semana.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>7. En cada reunión se nombrará presidente y secretario; el primero para aquel acto y el segundo hasta haber dado cuenta de su cometido en la próxima sesión y conservando la representación social durante el intervalo para todo cuanto sea necesario. Las actas y los acuerdos serán depositados en el local de la reunión.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>8. Existirá una perfecta solidaridad entre todos los miembros aliados, de tal manera que los acuerdos tomados por la mayoría de ellos serán obligatorios para todos los demás, sacrificando siempre en beneficio de la unidad de acción, las apreciaciones particulares que pudieran existir entre los miembros.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>9. La mayoría de los socios podrá separar de la Alianza, sin expresión de causa, a cualquiera de sus miembros.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>10. Cada miembro de la Asociación en los momentos difíciles de su vida tendrá derecho a la protección fraternal de todos y de cada uno de los asociados.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>11. Para sufragar los gastos necesarios al fin que se propone la Alianza, cada miembro pagará una cotización semanal de 50 céntimos de real, que guardará el depositario.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>12. En todos los puntos reglamentarios no previstos en los presentes estatutos se observarán las prácticas propias de cada asociación democrática.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>13. Toda modificación a los presentes estatutos deberá ser aprobada a lo menos por dos terceras partes de sus miembros.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>______________________</em></p>
<p style="text-align:justify;">Estos estatutos son completados por la observación siguiente de <em>Cuestión de la Alianza,</em> pág. 5: «La Alianza era completamente democrática, pues ni aún comité regional tenía, sino que todas las secciones se comunicaban y se consultaban entre sí.» (p. 64).</p>
<p style="text-align:justify;">Nettlau Max <em>Miguel Bakunin, la Internacional y la Alianza en España 1868 1873</em> Buenos Aires, 1925, pp. 57-59; Madrid, 1977, pp. 62-64.</p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/miguelbakunin.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/miguelbakunin.wordpress.com/84/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=84&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Programa de la Sección de la Alianza de la Democracia Socialista en Ginebra.</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jul 2008 02:38:47 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia Socialista]]></category>

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		<description><![CDATA[1. La Alianza se declara atea; quiere la abolición de los cultos, la sustitución de la fe por la ciencia, y de la justicia divina por la justicia humana. 2. Quiere ante todo la abolición definitiva y completa de las clases y la igualación política, económica y social de los individuos de los dos sexos [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=82&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">1. La <em>Alianza </em>se declara <em>atea; </em>quiere la abolición de los cultos, la sustitución de la fe por la ciencia, y de la justicia divina por la justicia humana.</p>
<p style="text-align:justify;">2. Quiere ante todo la <em>abolición </em>definitiva y completa <em>de las clases y </em>la igualación política, económica y social de los individuos de los dos sexos y para alcanzar este fin, exige ante todo la <em>abolición del derecho a la herencia, </em>con el fin de que en el porvenir cada uno disfrute lo mismo que ha producido, y que, conforme a la decisión tomada por el último Congreso de los obreros en Bruselas, la tie­rra, los instrumentos de trabajo, como cualquier otro capi­tal, al convertirse en la propiedad colectiva de la sociedad entera, sólo puedan ser utilizados por los trabajadores, es decir, por las sociedades agrícolas e industriales.<span id="more-82"></span></p>
<p style="text-align:justify;">3. Quiere para todos los niños de los dos sexos, desde su nacimiento a la vida, la igualdad de los medios de de­sarrollo, es decir, de mantenimiento, de educación y de instrucción, en todos los niveles de la ciencia, de la in­dustria y de las artes, convencida que esta igualdad, pri­mero solamente económica y social, tendrá como resultado introducir cada vez más una mayor igualdad natural de los individuos, haciendo desaparecer todas las desi­gualdades facticias, productos históricos de una situación social tan falsa como inicua.</p>
<p style="text-align:justify;">4. Enemiga de todo despotismo, no reconociendo otra forma política que <em>la </em><em>forma republicana, y </em>rehusando ab­solutamente toda alianza reaccionaria, rechaza también toda acción política que no tuviera por fin inmediato y di­recto el triunfo de la causa de los trabajadores contra el Capital.</p>
<p style="text-align:justify;">5. Reconoce que todos <em>los </em><em>Estados políticos y </em><em>autori­tarios </em>actualmente existentes, al reducirse cada vez más a las simples funciones administrativas de los servicios pú­blicos en sus países respectivos, <em>deberán </em><em>desaparecer </em>en la unión universal de las libres Asociaciones, tanto agrí­colas como industriales.</p>
<p style="text-align:justify;">6. No pudiendo encontrar la cuestión social su solu­ción definitiva y real más que sobre la base de la solidari­dad internacional de los trabajadores de todos los países, la <em>Alianza </em>rechaza toda política fundada sobre el preten­dido patriotismo y sobre la rivalidad de las naciones.</p>
<p style="text-align:justify;">7. Quiere la Asociación universal de todas las Aso­ciaciones locales por la Libertad.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Mijail Bakunin</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>______________________</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Fechado en 1868. Versión incluida en <em>Eslavismo y anarquía</em> (Selección de textos), Austral, Ed. Espasa.</p>
<p style="text-align:justify;">Digitalizado y aportado al Archivo Miguel Bakunin por: Roi Ferreiro.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;">
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/miguelbakunin.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/miguelbakunin.wordpress.com/82/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=82&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Organización de la Fraternidad Internacional Revolucionaria</title>
		<link>http://miguelbakunin.wordpress.com/2008/07/24/fraternidadinternacional/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Jul 2008 02:28:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos de Bakunin]]></category>
		<category><![CDATA[Bakunin]]></category>
		<category><![CDATA[Fraternidad Revolucionaria]]></category>

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		<description><![CDATA[1. La Sociedad internacional revolucionaria se consti­tuirá en dos organizaciones diferentes: I. La familia internacional, propiamente dicha, y II. Las familias nacionales; estas últimas deberán ser organizadas en todas partes de manera que queden siempre sometidas a la absoluta dirección de la familia internacional. 1. La familia internacional, 2. Compuesta únicamente por hermanos internaciona­les tanto [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=78&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">1. La Sociedad internacional revolucionaria se consti­tuirá en dos organizaciones diferentes:</p>
<p style="text-align:justify;">I.<em> La familia internacional, </em>propiamente dicha, y</p>
<p style="text-align:justify;">II.<em> Las familias nacionales; </em>estas últimas deberán ser organizadas en todas partes de manera que queden siempre sometidas a la absoluta dirección de la <em>familia internacional.</em></p>
<p style="text-align:justify;">1.<em> La familia internacional,</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">2. Compuesta únicamente por <em>hermanos internaciona­les tanto honorarios como activos, </em>es nuestra gran empresa revolucionaria. El éxito de esta dependerá entonces de la buena elección de los h. i. (hermanos internacionales).<span id="more-78"></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cualidades requeridas para entrar en la familia interna­cional.</p>
<p style="text-align:justify;">3. Al margen de las cualidades indispensables para constituir el carácter revolucionario serio y honesto, tales como la buena fe, el coraje, la prudencia, la discreción, la constancia, la firmeza, la resolución, la entrega sin límite, la ausencia de vanidad y de ambición personales, la inte­ligencia, la práctica, es preciso además que el candidato haya adoptado de corazón, de voluntad y de espíritu todos los principios fundamentales de nuestro <em>catecismo </em><em>revolucionario.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">a)<em> Es preciso que </em><em>sea ateo </em><em>y que reivindique </em>con noso­tros la tierra, el hombre y todo lo que las religiones han llevado al cielo y atribuido a sus dioses: la verdad, la li­bertad, la justicia, la felicidad, la bondad. Es preciso que reconozca que la <em>moral, </em>fuera de toda ideología y de toda metafísica divina, no tiene más origen que la conciencia colectiva de los hombres.</p>
<p style="text-align:justify;">b)<em> Es preciso que </em><em>sea </em><em>como </em><em>nosotros, enemigo del </em><em>principio de </em><em>autoridad </em><em>y </em>que deteste todas sus aplicacio­nes y consecuencias, ya sea en el mundo intelectual, ya sea en el mundo político, económico y social.</p>
<p style="text-align:justify;">c)<em> Es preciso que ame por encima de todo </em><em>la libertad </em><em>y </em><em>la justicia </em>y que reconozca con nosotros que toda orga­nización política y social, basada en la negación o incluso en una restricción cualquiera del principio absoluto de li­bertad, debe necesariamente llevar a la iniquidad o al de­sorden y que la única organización social racional, equi­tativa, compatible con la dignidad y la felicidad humanas será aquella que tenga como base, como alma, como única ley y por objetivo supremo la libertad.</p>
<p style="text-align:justify;">d) Es preciso que comprenda que no hay libertad sin igualdad, y que la realización de la mayor libertad en la más perfecta igualdad de derecho y de hecho, política, económica y social a la vez, es la justicia.</p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em>e)<em> Es preciso que </em><em>sea federalista, </em>como nosotros, tanto en el interior como en el exterior de su país. Debe com­prender que el advenimiento de la libertad es incompatible con la existencia de los <em>Estados. </em>Debe querer en con­secuencia la destrucción de todos los Estados y al mismo tiempo la de todas las instituciones religiosas, políticas y sociales, tales como Iglesias oficiales, ejércitos perma­nentes, poderes centralizados, burocracia, gobiernos, par­lamentos unitarios, universidades y bancos del Estado, así como los monopolios aristocráticos y burgueses. Con el objeto de que sobre las ruinas de todo eso se pueda ele­var por fin la sociedad humana libre, que se organizará en lo sucesivo no ya como hoy de arriba abajo y del centro a la periferia, por el camino de la unidad y de la concentra­ción forzosas, sino partiendo del individuo libre, y de la comuna autónoma, de abajo arriba y de la periferia al cen­tro, mediante la federación libre.</p>
<p style="text-align:justify;">f) Es preciso que adopte, tanto en la teoría como en la práctica y en toda la amplitud de sus consecuencias, este principio: <em>Todo individuo, toda asociación, todo munici­pio, toda provincia, toda región, toda nación tienen el de­recho absoluto de disponer de sí mismos, de asociarse o de no asociarse, de aliarse con quien quieran y de rom­per sus alianzas sin prestar ninguna atención a los deno­minados derechos históricos, ni a las conveniencias de sus vecinos. </em>Y que esté firmemente convencido de que únicamente cuando sean formadas por la omnipotencia de sus atracciones y necesidades inherentes, naturales y consagradas por la libertad, esas nuevas federaciones de municipios, de provincias, de regiones y de naciones se convertirán en verdaderamente fuertes, fecundas e indi­solubles.</p>
<p style="text-align:justify;">g)<em> Es preciso, pues, que reduzca el sedicente principio de la nacionalidad, </em>principio ambiguo, lleno de hipocre­sía y de trampas, principio de Estado histórico, ambi­<em>cioso, al principio muy superior, mucho más simple y único legítimo, de la libertad: </em>cada uno, individuo o cuerpo colectivo, siendo o debiendo ser libre, tiene el de­recho de ser él mismo, y nadie tiene el de imponerle su costumbre, sus hábitos, su lengua, sus opiniones y sus le­yes; cada uno debe ser absolutamente libre en su ámbito. A esto se reduce en su sinceridad el derecho nacional. Todo lo que va más allá de eso no es la confirmación de su libertad nacional propia, sino la negación de la libertad nacional de otro. Así que el candidato ha de detestar, como nosotros, <em>todas </em><em>esas ideas estrechas, </em><em>ridículas, li­berticidas y por </em><em>consiguiente criminales, </em><em>de grandeza, de </em><em>ambición </em><em>y de gloria </em><em>nacionales, </em>buenas solamente para la monarquía y para la oligarquía, hoy buenas por igual para la gran burguesía, porque le sirven para engañar a los pueblos y agitarles los unos contra los otros para así someterles mejor.</p>
<p style="text-align:justify;">h) Es preciso que en su corazón el patriotismo ocupe en lo sucesivo un lugar secundario y ceda el puesto al amor de la justicia y de la libertad, y que, llegado el caso, cuando su propia patria tenga la desgracia de separarse de él, nunca dude en tomar partido contra ella; lo que no ha de costarle mucho si está verdaderamente convencido, como debe estarlo, de que para un país sólo hay prosperi­dad y grandeza política gracias a la justicia y a la libertad.</p>
<p style="text-align:justify;">i) Es preciso, en fin, que esté convencido de que la prosperidad y la felicidad de su país, lejos de estar en con­tradicción con las de los demás países, las necesitan para su propia realización, de que existe entre los destinos de todas las naciones una solidaridad final todopoderosa, y de que esta solidaridad, al transformar poco a poco el sen­timiento estrecho, y con frecuencia injusto, de patrio­tismo en un amor más amplio, más generoso y más racio­nal de la humanidad, ha de crear a fin de cuentas la federación universal y mundial de todas las naciones.</p>
<p style="text-align:justify;">j)<em> Es </em><em>preciso que </em><em>sea </em><em>socialista </em>en toda la acepción dada a esta palabra por nuestro catecismo revolucionario, y que se reconozca con nosotros como legítimo y como justo, que invoque con todos sus deseos, y que esté dis­puesto a contribuir con todos sus esfuerzos <em>al </em><em>triunfo de una </em><em>organización </em><em>social, </em><em>en la cual </em><em>todo </em><em>individuo </em><em>humano</em><em>, al nacer a la vida, </em>hombre o mujer, encuentre me­dios iguales de manutención, de educación <em>y de instruc­ción para su infancia, y que más tarde, una vez llegado a la mayoría de edad, encuentre facilidades exteriores, es decir, políticas, económicas y sociales iguales para crear su propio bienestar aplicando al trabajo las diferentes fuerzas y aptitudes de que le dotara la naturaleza y que habrá desarrollado en él una instrucción igual para todos.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">k) Es preciso que comprenda que así como la herencia del mal, que con demasiada frecuencia es incontestable en cuanto natural, es rechazada en todas partes por el principio de la justicia, asimismo, y según la misma ló­gica justiciera, debe ser rechazada la herencia del bien; al no existir los muertos, no pueden tener voluntad entre los vivos y, en una palabra, <em>la igualdad económica, social y política del punto de partida para cada uno, condición absoluta de la libertad de todos, es incompatible con la propiedad hereditaria, con el derecho de sucesión.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">l) Es preciso que esté convencido de que siendo el tra­bajo el único productor de las riquezas sociales, aquel que disfrute de estas sin trabajar es un explotador del trabajo ajeno, un ladrón, y que siendo el trabajo la base funda­mental de la dignidad humana, el único medio por el cual el hombre conquista realmente y crea su libertad, <em>todos los derechos políticos y sociales no deberán pertenecer en lo sucesivo más que a los trabajadores.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">m) Es preciso que reconozca que la tierra, don gra­tuito de la naturaleza para todos, no puede y no debe ser propiedad de nadie. Pero que sus frutos, en tanto que pro­ductos del trabajo, sólo deben corresponder a los que la cultivan con sus manos.</p>
<p style="text-align:justify;">n) Debe estar convencido con nosotros de que la mu­jer, diferente del hombre, pero no inferior a él, inteligente, trabajadora y libre como él, debe ser declarada en todos los derechos políticos y sociales su <em>igual. </em>Que en la so­ciedad libre, el matrimonio religioso y civil debe ser sus­tituido por el matrimonio libre, y que la manutención, la educación y la instrucción de todos los hijos deberán ha­cerse de modo igual para todos, a expensas de la socie­dad, sin que esta, aun protegiéndoles contra la estupidez, la negligencia o la mala voluntad de los padres, necesite separarles de ellos; los hijos no pertenecen a la sociedad, ni a sus padres, sino a su futura libertad, y la autoridad tu­telar de la sociedad no debe tener otro objetivo, ni otra misión respecto de ellos que prepararles para la misma por medio de una educación racional y viril, basada únicamente en la justicia, en el respeto humano y en el culto al trabajo.</p>
<p style="text-align:justify;">4.<em> Es preciso que sea revolucionario. </em>Debe compren­der que una transformación de la sociedad tan completa y radical, al implicar necesariamente la ruina de todos los privilegios, de todos los monopolios, de todos los poderes constituidos, naturalmente no podrá efectuarse por medios pacíficos. Que por la misma razón, tendrá en contra suya a todos los poderosos, a todos los ricos y a su favor, en to­dos los países, solamente al pueblo, con el apoyo de la parte verdaderamente inteligente y noble de la juventud, la cual, aun perteneciendo por nacimiento a las clases pri­vilegiadas, abraza la causa del pueblo por sus conviccio­nes generosas y por sus ardientes aspiraciones.</p>
<p style="text-align:justify;">5. Debe comprender que esta revolución, cuyo fin único y supremo es la emancipación real, política, econó­mica y social del pueblo, ayudada sin duda y organizada en gran parte por esa juventud, sólo podrá hacerse en úl­timo término por el pueblo. Que habiendo sido completa­mente agotadas por la historia todas las demás cuestiones religiosas, nacionales, políticas, solamente queda hoy una cuestión, en la cual se resumen las demás, y que es la única capaz de conmover a los pueblos: <em>la cuestión </em><em>social. </em>Que toda supuesta revolución, sea de independencia nacional, como la última sublevación polaca o como la que hoy predica Mazzini, sea exclusivamente política, constitucional, monárquica o incluso republicana, como el último movimiento abortado de los progresistas en Es­paña; que toda revolución semejante, al hacerse al mar­gen del pueblo y no pudiendo en consecuencia triunfar sin apoyarse en una clase privilegiada, y representar los intereses exclusivos de esta, será necesariamente contra­ria al pueblo, será un movimiento retrógrado, funesto, contrarrevolucionario.</p>
<p style="text-align:justify;">6. Por consiguiente, al despreciar y contemplar como un error fatal o como un engaño indigno todo movimiento secundario que no tenga por objetivo inmediato y directo la emancipación política y social de las clases trabaja­doras, es decir, del pueblo, enemigo de toda transacción, de toda conciliación, imposible en el futuro, así como de toda coalición mendaz con aquellos que, por sus intere­ses, son los enemigos naturales de ese pueblo, <em>no </em><em>debe </em><em>contemplar </em><em>otra vía </em><em>de </em><em>salvación </em><em>para </em><em>su </em><em>país y para </em><em>el </em><em>mundo </em><em>entero </em><em>que </em><em>la revolución </em><em>social.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">7. Es preciso que comprenda al mismo tiempo que esta revolución, cosmopolita por esencia, como lo son igualmente la justicia y la libertad, sólo triunfará si, tras­pasando como un incendio universal las estrechas barre­ras de las naciones y haciendo derrumbarse en su marcha a todos los Estados, abarca primero Europa y después el mundo. <em>Debe comprender </em><em>que </em><em>la revolución </em><em>social </em><em>nece­sariamente </em><em>se </em><em>convertirá en </em><em>una </em><em>revolución europea </em><em>y mundial.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">8. Que el mundo se dividirá necesariamente en dos campos, el de la vida nueva y el de los antiguos privilegios, y que entre estos dos campos opuestos, formados como en los tiempos de las guerras de religión, no ya por atracciones nacionales, sino por la comunidad de las ideas y de los intereses, deberá estallar una guerra de extermi­nio, sin tregua ni cuartel. Que la revolución social, con­traria por toda su esencia a la política hipócrita de no-in­tervención, que sólo favorece a los moribundos y a los impotentes, por el propio interés de su salud y de su pro­pia conservación, no pudiendo vivir y triunfar más que desarrollándose, no enterrará el hacha de guerra hasta ha­ber destruido todos los Estados y todas las viejas institu­ciones religiosas, políticas y económicas en Europa y en todo el mundo civilizado.</p>
<p style="text-align:justify;">9. Que esta no será una guerra de conquista, sino de emancipación -de emancipación a veces forzosa, por cierto, pero siempre, y a pesar de ello, salutífera-, por­que sólo tendrá como objetivo y como resultado la des­trucción de los Estados y de su base secular, los cuales, consagrados por la religión, han sido en todos los tiempos el origen de toda esclavitud.</p>
<p style="text-align:justify;">10. Que la revolución social, una vez bien encendida en un punto, encontrará en todos los países, en apariencia incluso en los más hostiles, aliados fervorosos y formida­bles entre las masas populares, las cuales, tan pronto como hayan comprendido tangiblemente su acción y su fin, no podrán hacer otra cosa que abrazar su causa; que será, por consiguiente, necesario elegir en su comienzo un terreno favorable donde pueda resistir al primer cho­que de la reacción, tras el cual, al crecer hacia el exterior, logrará triunfar sobre el furor de sus enemigos, federando y uniendo en una alianza revolucionaria formidable a to­dos los países que haya abarcado.</p>
<p style="text-align:justify;">11. Que los elementos de la revolución socialista ya se encuentran ampliamente diseminados en la práctica tota­lidad de los países de Europa, y que con el fin de formar con ello una potencia efectiva, se trata solamente de ha­cer que se pongan de acuerdo y concentrarles. <em>Que ello debe ser obra de los revolucionarios serios de todos los países organizados en asociación al mismo tiempo pú­blica y secreta,<strong> </strong></em>con el doble objetivo de ampliar el campo revolucionario, y de preparar al mismo tiempo un movi­miento idéntico y simultáneo en todos los países donde el movimiento sea en un primer momento posible, por me­dio de la alianza secreta de los revolucionarios más inteli­gentes de esos países.</p>
<p style="text-align:justify;">12. No basta con que nuestro candidato comprenda todo esto. Es preciso que tenga <em>pasión revolucionaria; </em>que desee la libertad y la justicia hasta el punto de querer contribuir seriamente a su triunfo con sus esfuerzos, lle­gando a considerar un deber sacrificar por ellas su des­canso, su bienestar, su vanidad, su ambición personal, y a menudo también sus intereses particulares.</p>
<p style="text-align:justify;">13. Es preciso que esté convencido de que como me­jor puede servirlas es compartiendo nuestros trabajos, y que sepa que al ocupar un puesto entre nosotros con­traerá, en relación a todos nosotros, el mismo pacto so­lemne que nosotros establecemos igualmente con él. Es preciso que tome conocimiento de nuestro catecismo re­volucionario, de todas nuestras reglas y leyes, y que jure observarlas siempre con una fidelidad escrupulosa.</p>
<p style="text-align:justify;">14. Debe comprender que una asociación cuyo fin sea revolucionario debe necesariamente constituirse como <em>sociedad secreta, y </em>toda sociedad secreta, dado el interés de la causa a la que sirve y la eficacia de su acción, así como la seguridad de cada uno de sus miembros, debe es­tar sometida <em>a una fuerte disciplina, lo </em>cual, por otra parte, no es más que el resumen y el puro resultado del compro­miso recíproco que todos los miembros han establecido los unos en relación con los otros, y que por tanto es una condición de honor y un deber para cada uno someterse a ello.</p>
<p style="text-align:justify;">15. Cualquiera que sea la diferencia de capacidades entre los hermanos internacionales, nosotros no soporta­remos más que un amo, nuestro principio y una sola voluntad, nuestras leyes, que todos nosotros hemos con­tribuido a crear, o que al menos hemos igualmente consa­grado por nuestro libre asentimiento. Aunque inclinándo­nos con respeto ante los servicios pasados de un hombre, apreciando siempre la gran utilidad que podrían aportar­nos unos por su riqueza, otros por su ciencia y en tercer lugar por su alta posición y su influencia pública, litera­ria, política o social, lejos de buscarlos por todas estas causas, nosotros veremos en ellas un motivo de descon­fianza, ya que todos estos hombres podrían aportar ya sean virtudes, ya sean pretensiones de autoridad, o la he­rencia de su pasado, y no podemos aceptar ni tales pre­tensiones, ni esta autoridad ni esta herencia, mirando siempre hacia adelante, nunca hacia atrás y sólo recono­ciendo como mérito y como derecho a quien sirva más activa y decididamente a nuestra asociación.</p>
<p style="text-align:justify;">16. El candidato comprenderá que no se debe entrar en esta más que para servirla, y que por consiguiente tendrá derecho a esperar de cada uno de sus miembros utilidad positiva, y que la ausencia de tal utilidad, suficientemente constatada y probada, tendrá como resultado la exclusión.</p>
<p style="text-align:justify;">17. Al entrar en nuestra organización, el nuevo her­mano deberá solamente comprometerse a considerar su deber con respecto a la sociedad como su primer deber, situando en segundo lugar tras él su deber en relación a cada miembro de la sociedad. A partir de ahora deberían dominar ambos deberes, si no en su corazón, al menos en su voluntad, por encima de todos los demás.</p>
<p style="text-align:right;"><strong>Mijail Bakunin.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">_____________________</p>
<p style="text-align:justify;">Fechado en 1865. Versión incluida en <em>Eslavismo y anarquía</em> (Selección de textos), Austral, Ed. Espasa.</p>
<p style="text-align:justify;">Digitalizado y aportado al Archivo Miguel Bakunin por: Roi Ferreiro.</p>
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		<item>
		<title>Funerales de Mijail Bakunin.</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jul 2008 01:02:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>archivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos sobre Bakunin.]]></category>

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		<description><![CDATA[Informe sobre el entierro según el Boletín de la Federación del Jura. Funerales de Mijaíl Bakunin El lunes 3 de julio, socialistas venidos de diversos puntos de Suiza rindieron sus últimos homenajes a Mijaíl Bakunin, muerto la antevíspera en Berna. El cadáver había sido trasladado del hospital de l&#8217;Ile. A las cuatro de la tarde [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=69&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong><em>Informe sobre el entierro según el</em></strong><strong> Boletín de la Federación del Jura.</strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Funerales de Mijaíl Bakunin</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;">El lunes 3 de julio, socialistas venidos de diversos puntos de Suiza rindieron sus últimos homenajes a Mijaíl Bakunin, muerto la antevíspera en Berna.<span id="more-69"></span></p>
<p style="text-align:justify;">El cadáver había sido trasladado del hospital de l&#8217;Ile. A las cuatro de la tarde el coche fúnebre fue a recoger el féretro y el cortejo atravesó las calles de la ciudad federal para ir hasta el cementerio, que se encuentra situado a cierta distancia.</p>
<p style="text-align:justify;">Junto a la fosa fueron pronunciados varios discursos. Adhemar Schwitzguebel leyó cartas y telegramas de diversos amigos y secciones de la Internacional. Zukovski bosquejó la biografía de Bakunin, insistiendo en este verdor de savia y ese poder de renovación que caracterizaban al hombre que un escritor ruso calificó de <em>primavera perpetua</em>. James Guillaume recordó las calumnias con que la reacción persiguió al gran iniciador revolucionario, y los servicios rendidos por él a la causa socialista. Elisée Reclus habló de las cualidades personales de Bakunin, del vigor de su inteligencia y de su actividad infatigable. Carlo Salvione rindió homenaje al adversario de Mazzini, al gran agitador ateo y antiautoritario, al campeón del socialismo popular en Italia. Paul Brosse habló a continuación en nombre de la juventud revolucionaria francesa, que ha asumido las ideas que han tenido en Bakunin su más elocuente representante. Por fin, un obrero de Berna, Betsien, dirigió en alemán un último adiós al hombre que consagró toda su vida a la santa causa de la emancipación del trabajo.</p>
<p style="text-align:justify;">Sobre el ataúd fueron depositadas tres coronas en nombre de las tres secciones de lengua francesa, alemana e italiana con que cuenta la Internacional en Berna.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Berna, 3 de julio de 1876</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">__________________</p>
<p style="text-align:justify;">Tomado del libro: Conversaciones con Bakunin; Arthur Lehning.</p>
<p style="text-align:justify;">Digitalización a cargo del Archivo Miguel Bakunin.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;text-indent:35.45pt;" align="right">
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/miguelbakunin.wordpress.com/69/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/miguelbakunin.wordpress.com/69/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=miguelbakunin.wordpress.com&amp;blog=2242615&amp;post=69&amp;subd=miguelbakunin&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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